- Granpa, ¿Cuántos años tengo? Yo creo que soy más o menos como ella- dijo Finda señalando a otra chica de unos 13 años.
- Sí, más o menos- respondió Granpa.
- ¿Podríamos elegir una fecha de cumpleaños? - preguntó curiosa Finda.
Algo tan sencillo e importante para todo individuo, como Soy ..... y tengo x años, muchas de las gentes de Kamabai, lo desconocen. Quizá por ello sea tan importante su insistente pregunta por conocer tu nombre en cuanto te presentas. Vuela ahora mi cabeza a mis alumnos. Todos los niños allá, celebran su cumpleaños. Muchas veces discutiendo con sus padres, si quiero ir a la bolera, o es mejor ir al chiqui player, o al cine. Contando con que sabemos qué día hemos nacido, quiénes somos y teniendo al lado a nuestros padres, este debería ser el verdadero motivo de celebración de nuestro cumpleaños.
Esta mañana hemos ido a Makeni. La pobreza que allí había queda latente en cada una de sus calles y de las miradas de todos aquellos que habitan allí. Nada más entrar, hemos ido al banco. He de decir que a pesar de ser un habitáculo que constaba de dos ventanillas y una mesa, el servicio ha sido muy rápido. En España, esta operación, hubiese tardado más de 20 minutos sin dudarlo. Había edificios en construcción, cuyos andamios estaban hechos con palos. E increíblemente les llevarán a buen término. A medida que íbamos adentrándonos a Makeni, nuestras retinas iban llenándose como si de una película se tratara de cada uno de sus rincones. Por fin llegamos al hospital. Adama, una de las trabajadoras del compaund, llevaba enferma 3 días. Juan Jesús le acompañó hacia el interior y Manuel, Juanan y yo nos quedamos en la toyota café. Desde ella, estuvimos contemplando el hospital.
Simplemente el verlo te produce una sensación sombría y bastante hostil. Ángel nos contaba , que en el Holy spirit, si que dan atención médica, pero que si tienes que ingresar, no tienes comida. Has de buscarte la vida fuera para poder conseguirlo. Así que, además de estar enfermo, tienes que sobrevivir, primero a la falta de alimento, y si lo haces, sobreponerte de tu enfermedad.
Juan Jesús nos llevó al mercado para comprar víveres. En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos metidos en una vorágine de gente, agolpada en grandes filas, por las que como bien decía Marco, sólo había un pasillo para pasar por el que había que ir en fila de uno. Niños vendiendo bolsas de plástico y bandejas con pequeños sacos de substancia desconocida. Señoras vendiendo bisutería, sal, maíz y otros productos alimenticios. Pasamos por el puesto del pescado en el que había decenas de grandes cestos con diferentes tipos de pescado, los cuales no tenían muy buena pinta. Sorprendentemente, no se acercaron a nosotros. Tan sólo decía: " A Poto", que en krio, significa: Hola portugués!
Antes de marchar pasamos por el supermercado. En la puerta, había varios niños vendiendo mango, palomitas, cacahuetes y calabacines. Una señora, en silla de ruedas, portaba un bebé de unos 5 meses. No tenía piernas y pedía para comer. ¿Qué hacer en estas situaciones? Si das a todos, vendrán más y no tendrás suficiente . Y lo que es aún más duro , es que en ese caso, hoy tendrán para comer, pero mañana no.
Con esos pensamientos nos vinimos de nuevo para Kamabai. Recogimos a Adama, a la cual le diagnosticaron malaria y la dejamos en casa. Cuando llegamos, Dora había preparado por primera vez la comida. Dora, es un cielo. Trabaja mucho y es increible su capacidad de observación con la cual repite todo lo que ve, para poder hacerlo perfecto.
Por la tarde, descubrimos que en el cuarto contiguo a la casa de los voluntarios, había un almacen lleno de medicinas sin clasificar. Medo ha hecho un mueble casillero para poder meter y proteger los medicamentos. Así que nos dispusimos de nuevo a ordenar, clasificar y colocar todo lo que allí había para ordenarlo en el nuevo mueble. Así estuvimos hasta que el sol se escondió.
Numerosas sensaciones y muchos pensamientos revolotean ahora por mi cabeza. Los consultaré con la almohada. Buenas noches Kamabai.
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