Thursday, July 21, 2011

Día 19: What´s your name?

- Granpa, ¿Cuántos años tengo? Yo creo que soy más o menos como ella- dijo Finda señalando a otra chica de unos 13 años.
- Sí, más o menos- respondió Granpa.
- ¿Podríamos elegir una fecha de cumpleaños? - preguntó curiosa Finda.

      Algo tan sencillo e importante para todo individuo, como Soy ..... y tengo x años, muchas de las gentes de Kamabai,  lo desconocen. Quizá por ello sea tan importante su insistente pregunta por  conocer tu nombre en cuanto te presentas.  Vuela ahora mi cabeza a mis alumnos.  Todos los niños allá, celebran su cumpleaños. Muchas veces discutiendo con sus padres, si quiero ir a la bolera, o es mejor ir al chiqui player, o al cine. Contando con que sabemos qué día hemos nacido, quiénes somos y teniendo al lado a nuestros padres, este debería ser el verdadero motivo de celebración de nuestro cumpleaños.


      Esta mañana hemos ido a Makeni. La pobreza que allí había queda latente en cada una de sus calles y de las miradas de todos aquellos que habitan allí. Nada más entrar, hemos ido al banco. He de decir que a pesar de ser un habitáculo que constaba de dos ventanillas y una mesa, el servicio ha sido muy rápido. En España, esta operación, hubiese tardado más de 20 minutos sin dudarlo. Había edificios en construcción, cuyos andamios estaban hechos con palos. E increíblemente les llevarán a buen término. A medida que íbamos adentrándonos a Makeni, nuestras retinas iban llenándose como si de una película se tratara de cada uno de sus rincones. Por fin llegamos al hospital. Adama, una de las trabajadoras del compaund, llevaba enferma 3 días. Juan Jesús le acompañó hacia el interior y Manuel, Juanan y yo nos quedamos en la toyota café. Desde ella, estuvimos contemplando el hospital. 






       Simplemente el verlo te produce una sensación sombría  y bastante hostil. Ángel nos contaba , que en el Holy spirit, si que dan atención médica, pero que si tienes que  ingresar, no tienes comida. Has de buscarte la vida fuera para poder conseguirlo. Así que, además de estar enfermo, tienes que sobrevivir, primero a la falta de alimento, y si lo haces, sobreponerte de tu enfermedad.
Juan Jesús nos llevó al mercado para comprar víveres. En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos metidos en una vorágine de gente, agolpada en grandes filas, por las que como bien decía Marco, sólo había un pasillo para pasar por el que había que ir en fila de uno. Niños vendiendo bolsas de plástico y bandejas con pequeños sacos de substancia desconocida. Señoras vendiendo bisutería, sal, maíz y otros productos alimenticios. Pasamos por el puesto del pescado en el que había decenas de grandes cestos con diferentes tipos de pescado,  los cuales no tenían muy buena pinta. Sorprendentemente, no se acercaron a nosotros. Tan sólo decía: " A Poto", que en krio, significa: Hola portugués!

        Antes de marchar pasamos por el supermercado. En la puerta, había varios niños vendiendo mango, palomitas, cacahuetes y calabacines. Una señora, en silla de ruedas, portaba un bebé de unos 5 meses. No tenía piernas y pedía para comer. ¿Qué hacer en estas situaciones? Si das a todos, vendrán más y no tendrás suficiente . Y lo que es aún  más duro , es que en ese caso, hoy tendrán para comer, pero mañana no.
¿La solución?  Es muy difícil variar la forma de vivir de las gentes de aquí. Digamos que para que tuviesen una vida digna, sin cambiar nada de su existencia, ya que ellos prefieren vivir en su bafa, con su familia, hay que tratar de  enseñarles la importancia que tienen las cosas y sobre todo la consecuencia y transcendencia que tienen las mismas. Pero si se habla  sobre cosas que ellos mismos desconocen y no pueden ver, no creen en ellas y por tanto su tendencia a no hacer nada podrá con ellos y al final se quedarán en la misma situación. Por poner un ejemplo, ellos sólo hacen una cosecha de cacahuete , en la época de lluvia. Dada la situación geográfica y el clima de aquí, bien podrían hacer dos. Pero tan solo hacen una. Siempre lo han hecho así. Hacer más, les cuesta. Hay que explicarles que haciendo otra cosecha, tendrán más cacahuetes, lo que implica tener más comida y en el mejor de los casos, poder vender el cacahuete para tener dinero que les reporte sustento. 

    Con esos pensamientos nos vinimos de nuevo para Kamabai. Recogimos a Adama, a la cual le diagnosticaron malaria y la dejamos en casa. Cuando llegamos, Dora había preparado por primera vez la comida. Dora, es un cielo. Trabaja mucho y es increible su capacidad de observación con la cual repite todo lo que ve, para poder hacerlo perfecto. 

    Por la tarde, descubrimos que en  el cuarto contiguo a la casa de los voluntarios, había un almacen lleno de medicinas sin clasificar. Medo ha hecho un mueble casillero para poder meter y proteger los medicamentos. Así que nos dispusimos de nuevo a ordenar, clasificar y colocar todo lo que allí había para ordenarlo en el nuevo mueble. Así estuvimos hasta que el sol se escondió.

    Numerosas sensaciones y muchos pensamientos revolotean ahora por mi cabeza. Los consultaré con la almohada. Buenas noches Kamabai.

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