Friday, July 29, 2011

Día 27: No flash, no Medo

     La noche había sido larga.  Nos quedamos hablando con Gonzalo sobre Sierra Leona, filosofando.  Su punto de vista era muy interesante, basado en su buena capacidad de razonamiento, también venía generado por las experiencias vividas en estas tierras en los tres veranos que ha estado ayudando en la misión.  Concluímos con el pensamiento de que en Sierra Leona no hay solución alguna, porque probablemente no haya nada que resolver.  Cuestionábamos nuestra civilización y no creíamos que su modelo fuera exportable.  Lo importante cuando estás aquí no es cambiar su sistema de vida, es ayudar a mejorarla.  Gonzalo utilizaba la expresión, de manera muy acertada, "dar un regalo".  Es cierto, cuando estás trabajando para estas gentes, regalas constantemente; siempre tu tiempo, a veces tus habilidades, otras tus sentimientos, otras cosas materiales... Espero que no me entiendan mal, no me refiero a regalar a la usanza europea, aquí cuando se regala se recibe vida.  El ejemplo que Gonzalo dio para entender esto es fantástico. Una vez vino un hombre con un testículo del tamaño de un melón.  Gonzalo como buen cirujano hizo la operación pertinente para aliviar y sanar al hombre.  Gonzalo regaló su habilidad de cirujano y nuestro hombre pudo subir de nuevo a la palmera a por los cocos que le alimentaban, recibió vida.

    Son las 9:30, y en breve nos montaremos en el coche rumbo a España.  El tiempo no corre a la misma velocidad cuando te sientes así de feliz.  Es como cuando eras niño y los veranos vuelan.  Ahora toca la vuelta a clase... ¡pero qué clase!  La misma rutina para un mismo resultado, un balance a final de mes de nuestros ingresos con respecto a nuestros gastos.  Esa es nuestra clase y la de todos los que nos creemos civilizados.  Da igual el resultado del balance mientras sea positivo, cuanto más positivo más consumirás y por ello serás más féliz.  Pero tu felicidad será ficticia ya que no se basa en lo que quieres, se fundamenta en lo que tienes y muchas veces ni eso, puesto que lo importante es lo que tienes tú y no tiene tu vecino.  Pensamos que trabajamos para vivir y no sabemos ni siquiera como es la vida y por supuesto no sabemos valorarla.  

     Dentro de 30 horas estaremos en España y nuestro pensamiento seguirá aquí.  Tendremos que contentarnos con volver el próximo año y disfrutar de la suerte de vivir este año rodeados de nuestras familias.  Fuimos a Kamabai con 2 maletas y 2 mochilas, volvemos con un petate medio vacío.  Sin embargo, nos llevamos mucho más de lo que trajimos.  Nos llevamos una sensación de libertad que antes no habíamos vivido, nos llevamos la experiencia de ver lo que es vivir sin tener nada y no por ello ser menos feliz.  También el sentimiento de que, dentro de nuestra posibilidades, hemos colaborado con esta gente y ellos nos han correspondido grata y amablemente.  En nuestro petate viajan nuevos amigos y nuevas ilusiones que serán la motivación de nuestro nuevo día a día.

      Finalmente, queríamos agradecer a todos los que han hecho posible nuestra vivencia en Sierra Leona.  Juan Luis y Angelines con su fuerza, su positivismo y su esperanza de un mundo diferente.  Gracias a Manuel, Granpa, y Juan Jesús por acogernos en su casa y dejarnos sentir como si fuese la nuestra.  A todos los Agustinos Recoletos por mantener viva a Kamabai y a todas las misiones que tienen repartidas por el mundo.  A Marco por los momentos vividos y por mostrarnos su nobleza y confianza.  Y por último, a Medo, Yamasa, Dora, Wilson, Musa, Mr. Kanu, Ali Conteh.... y a todos los habitantes de la comarca de Kamabai que nos han enseñado otra forma de pensar, sentir y vivir.

Thursday, July 28, 2011

Día 26: El Compaund.

    Una de las cosas que hace este viaje más especial de lo que ya es, es el hecho de que se desarrolla en una misión católica. Todos hemos visto películas de misioneros predicadores y civilizaciones perdidas y arcanas. Esos misioneros utilizaban un gran crucifijo, que sostenían en alto mintras alzaban sus miradas al cielo. Su función era adoctrinar. Cuando decidimos venir aquí, a la misión, teníamos dudas acerca de cómo un par de jilguerillos revoltosos, se adaptarían a un lugar así. La confianza en Juan Luis fue el factor más determinante para ir con la tranquilidad que nos aseguraba una buena convivencia. Él nos habría avisado si hubiera visto algún tipo de handicap en nuestra presencia. Nada más llegar a Kamabai se esfumaron todos los clichés. En estas líneas, trataremos de describir el signficado de la palabra misión y el valor de aquellos que la hacen posible. Para una comprensión mejor de su significado empezaremos explicando quienes la componen.

    El padre Manuel, Father Manuel, es el prior de la comunidad. Ejerce su liderazgo desde la prudencia. Quizá sea por su origen filipino, ya que es un hombre callado y un gran observador. Observa pacientemente cómo se desarrolla el día a día, siendo el eje que unifica al grupo dándole tranquilidad y solidez. Es una persona alegre, curiosa e inteligente que tan pronto cambia los inversores de las placas fotovoltáicas, gestiona el combustible del compaund o se levanta tempranamente para ir a Makeni a comprar provisiones. Las canas denotan el paso de los años, pero su tersa y nada arrugada piel y su excelente estado físico, crean en él el enigma de su edad. Bajo su tutela se encuentra su gran amigo Jose Luis, Grandpa. Ambos vinieron a Sierra Leona hace unos diez años cuando "en aquel tiempo" empezaba la guerra.





     Grandpa lleva a sus espaldas numerosas experiencias que cuenta mientras come y que todos escuchamos con entusiasmo. Estas experiencias han conformado la personalidad de un hombre luchador, de gran calidad humana y pensamiento libre. Su claridad mental sumada a la sabiduría que otorga la experiencia hace que su función sea dirigir y desarrollar los proyectos que mantienen activa a Kamabai. Su apelativo viene dado por su carisma que tiene entre las gentes de aquí. Acuden a él como si se tratara de su padre y él, como buen padre, los protege acorde a una moralidad bien definida y marcada.

 





  Cerrando el núcleo principal de la misión, se encuentra un jóven mejicano de lacio pelo negro, llamado Juan Jesús. Él es la sangre nueva de la misión. Su mundo interior es amplio. Es amante y conocedor de la naturaleza, detallista, inteligente y jocoso. Quiere mucho a sus compañros a los que cuida con cariño dejando entrever esa protección al prójimo que le caracteriza. Aunque aún es jóven, tiene todas las papeletas para recoger y continuar con el legado de father Manuel y Grandpa, convirtiendose así en father John.




 El resto de la comunidad lo conforman los voluntarios, personas que con iniciativas de muy diversa índole acuden a la misión con diferentes fines, pero con un mismo sentido, ayudar y mejorar las vidas de los que aquí habitan. Marco es un buen ejemplo de ello. Vino a Sierra Leona recién acabada la carrera para implantar un proyecto de investigacion sobre el cultivo de verduras y hortalizas y su posible implantación y cultivo en la zona. Eligió esto, a sabiendas de que dejaría por una larga temporada a su familia y a su novia Gloria, por los cuales profesa una profunda unión. En el período que lleva aquí, ha tenido que hacer frente a situaciones muy difíciles para él y su familia, de las que ha salido fortalecido madurando como persona. Él "hombre excel", es educado, ordenado y con un elegante saber estar que origina un clima agradable alrededor de su persona.Ver como interactúa con las personas y especialmente con los niños, denota en él una sensibilidad especial para con los demás.

     Compartiendo el día a día con todos ellos, nos han hecho ver uno de los pilares de la misión, la vida en comunidad, es decir, convivir con personas de forma familiar de manera que cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, se pone al servicio de los demás respetando plenamente la individualidad de cada persona. Cada miembro, desarrolla un rol y todos ellos son capaces de ejercitar cualquier otro si fuese necesario. Nadie prejuzga ni juzga y los posibles conflictos, que nosotros no hemos percibido, seguramente se resuelven abordando directamente el problema. El resultado final es que se crea una verdadera familia, transparente , cohesionada y con unos mismos objetivos. Uno de estos objetivos, es ayudar a quien lo necesita. Esta ayuda puede venir dada de muchas maneras, desde la elaboración de interesantes proyectos a largo plazo, como puede ser crear una escuela de capacitación profesional, hasta la caridad que muchas veces se enfrenta al raciocinio de lo correcto. Esta ayuda siempre es altruista, no esperan nada a cambio, excepto la satisfacción personal de compartir tu vida con los
demás.

    Es en este ambiente, donde sin darte cuenta, encuentras sentimientos que conforman la espiritualidad que motiva diariamente a la comunidad. Cada miembro vive esta espiritualidad de una forma personal y única. La nuestra ha sido sentir que nuestro trabajo y esfuerzo tenía un claro sentido, que se traduce en cada una de las sonrisas que llevamos grabadas en nuestras retinas.

Tuesday, July 26, 2011

Día 25: Atando cabos











Ayer me quedé hasta las 2 de la mañana trabajando en el ordenador.  Todavía nos quedaba por organizar unas fotos y actualizar la base de datos de los apadrinados, elaborar algunos informes que quiero enseñar a Granpa antes de ir a España y redactar el blog.  Cuando me levanté el sueño me tiraba hacía atrás al intentar levantarme.  Lo primero que me vino a la cabeza es que hoy dormiría la siesta, es una técnica de auto-engaño que utilizo en algunos momentos puntuales.  Cuando lo pienso estoy seguro que haré lo que me propongo, pero cuando llega el momento esperado siempre surge algo que me lo impide.  Hoy ha sido así.  Terminamos de comer a la 13:30 aprox y hasta las 18:30 no hemos parado.  Venían los alumnos de secundaria con Mr. Kanu, un hombre serio, organizado y cumplidor que es el encargado que tiene Granpa a cargo de estos chicos.   Muchas fotos, muchas cartas, limpiando el botiquín, haciendo alguna cura y preparando nuestro último envite, el de mañana, nuestro último día en Sierra Leona.




        Es posible que ver que el tiempo se nos echa encima y no acabamos de finiquitar nuestro cometido hace que nuestras sensaciones sean más intensas o estén a flor de piel.  Mientras leíamos algunas de las cartas para averiguar a que curso o alumno pertenecían y así ver su padrino, nos dábamos cuenta de las numerosas tragedias que aquí acontencen.  Niños huérfanos, otros buscando padrino, algunos con familiares muy enfermos y todos intentando sobrevivir.  En esos momentos, tocaban a la puerta y aparecía un joven sonriente con una carta en la mano que quería hacer una "snap" (foto) y al que le teníamos que decir que no al no haber cumplido correctamente con su deber en otras ocasiones.  Aquí las oportunidades no son muchas y cuando las desaprovechas no vuelven.  Diciendo esto al pobre chaval que nos miraba con ojos apenados, se nos retorcía el estómago.  Entonces, me llamó Mr. Kanu y me dijo que un chico de unos 14 años que estaba allí sentado espectante de mis movimientos, era huérfano de padre y madre.  No tenía nada, dormía en donde le dejaban y trabaja en un pequeño "farm" (arrozal).  Todavía me dolía el estómago cuando miraba a aquel chaval.  ¿qué hacer en ese momento? Darle dinero para que pase el día,  la semana, el mes.... Le pregunté a Mr. Kanu qué pensaba que podía hacer yo.  Mr. Kanu, sonrió mientra bajaba su mirada, caviló y me dijo: "Nada, solo quería informarte de su situación".  Me había devuelto astutamente la pelota y mis ojos empezaban a ponerse vidriosos.  Le dije que lo sentía, pero mi labor era ayudar en el proyecto de los apadrinamientos, que no podía hacer nada.  El chico se levantó y vino hacía Mr. Kanu que tradujo mis palabras.  Nos miramos y no pude aguantarle la mirada.  Me fui.


         "No podía hacer nada" ¿realmente no podía?  Podría haber pagado a mi conciencia dándole unos leones que a mí no me suponen nada, pero eso no hubiera sido lo que me gustaría para él.  Me gustaría que tuviese un décimo de las oportunidades que he tenido yo en mi vida.  Seguro que el, en su situación, bien las aprovecharía.  Pero hoy en día, es imposible.  La misión, los padrinos, los sponsors, los voluntarios y la propia sociedad del país no permiten generar oportunidades para todos.  Son pocas las que surgen y muchos las que los necesitan.  Solo algunos tienen la suerte de subirse al tren de alguno de ellas y la mayoría de las veces son ellos mismos los que se bajan y los que intentan volver a subir cuando ven el error cometido.  Otras veces el tren se para, porque el padrino desaparece.  Un ejemplo es Wilson, el trabajador de Granpa que quiere aprender español.  Es evidente que tiene una inteligencia elevada respecto al resto y nos enteramos que no ha ido a la universidad porque ha suspendido todas.  No lo dudo, lo que estoy seguro que un chico equivalente a Wilson en España habría ido a sicólogos, pedagogos y orientadores para hacer que su inteligencia le fuera útil en su vida.  Aquí no, suspendes un año y se acabó tu futuro.  Hoy cuando he ido a quemar basura con él, sacó entre las bolsas un cuaderno de anillas humedecido y lleno de polvo.  Me preguntó si podía quedárselo para sus apuntes de Español le dije que sí; por un momento, me imaginé que podría ser un excelente universitario, luego volví al mundo y  desee que soldar se le diera bien.  



          Nosotros dentro de un día volveremos a España, a nuestra evolucionada sociedad que no valora nada de lo que tiene.  Somos conscientes de que en nuestra vuelta vamos a necesitar de un periodo de adaptación.  Una adaptación a nuestro propio mundo, pero viviendo 20 días en este lugar te das cuenta que los problemas que nos entorpecen el día a día son una burla hacía esta gente, un desprecio.  Además, ver que hay tanto por hacer aquí, allí...., piensen ustedes lo que crean conveniente.

Día 24: Bambay

        A las 4 de la mañana, me desperté. La inquietud por la vuelta, no me dejaba volver a conciliar el sueño.  Cautelosamente cogí la linterna y desee no encontrarme con un murciélago o un "foroclock". El silencio de la noche me pilló desprevenida y al tiempo noté una suave brisa que corría por una de las ventanas de la salita. Estuve pensando en Bambay. Hacía dos días que vino al compaund, quejándose de un fuerte dolor de estómago. Sollozaba y apenas podía mantenerse en pié. ¿Le abríamos dado la medicación adecuada? ¿Estaría mejor hoy? Le dijimos que volviese el domingo y ver entonces cómo se encontraba.

El niño, apareció después de comer. No se encontraba bien. Llorando nos dijo que seguía sintiendo un dolor muy fuerte en el abdomen. Palpándole el estómago, vi que estaba más hinchado que el día anterior.


        Tras darle la medicación, le sentamos en un pupitre que hay en la entrada del compound. Era preciso que descansase. Fui a la casa de huéspedes a coger pinturas y un par de folios.  Inicialmente pensé qué se hace cuando un niño se pone enfermo. Luego recapacité y me di cuenta de que a Bambay no tenía porqué gustarle pintar, e igual ni siquiera sabía que hacer con los folios. Le dimos agua carbonatada, para intentar rehidratarle, ya que llevaba 3 días sin comer. El niño, se nos quedaba mirando sin atreverse a coger las pinturas, ni mover los folios. Juanan, le trazó la casa donde vive Granpa. Pronto empezó a coger confianza y cogió las pinturas. Al poco tiempo, paró de pintar. Le pregunté que si se sentía mejor y él respondió afirmativamente. Poco a poco, empezamos una curiosa conversación. Había unos trabajadores utilizando una motosierra justo detrás de nosotros. Aún así, instintivamente empezamos a hablar en voz baja. Me contó que iba a Class 5. Su madre había muerto. Vivía con su padre, sus abuelos, dos hermanas y 6 hermanos. Según íbamos hablando, se le notaba más relajado. Tímidamente, sonreía y pude ver en sus ojos, que aunque el dolor no remitía, parecía sentírse un poco mejor. 

Por un momento perdí la noción del tiempo. Marco, apareció con los cascos de la moto y decidimos llevar a Bambay a su casa. Cogimos un balón de los que parecen de reglamento, pero que son de plástico. Lo metimos en la  mochila para llevárselo por sorpresa a  los chicos de su poblado, que previamente nos habían dicho que no tenían.

Arrancamos las motos dejando atrás Kamabai. La polvareda y los baches de la carretera, nos hacían cosquillas. Hacía algo de viento, el cual se agradecía.. Percibiendo todavía aquella descarga de adrenalina, llegamos al poblado.  Bambay nos mostró su bafa. Tras recordarle la medicación, dimos el balón a aquellos muchachos, los cuáles aceptaron sin dejar de sonreir.

Salimos del poblado y decidimos marchar sin rumbo, atravesando los poblados cercanos. De nuevo las cosquillas, el viento, la adrenalina.. libertad… En el trayecto, me asaltaba la idea que posiblemente sería nuestro último paseo en moto.  El paisaje era de película.  Nos adentramos en una especie de valle con grandes montañas verdes, cascadas, rapaces desconocidas sobrevolando.  El color verde aquí es mucho más intenso que el de nuestros bosques.

          Llegamos a Bombam.  Nada más entrar vimos un Toyota como el nuestro.  ¡¡Era el nuestro!!  Medo había ido a llevar unos útiles, ya se iba.  Nos comentó que el camino llegaba un poco más lejos y que a partir de que este fuera más agreste nos diéramos la vuelta o fuéramos a pié.  Después de dar unas cuantas vueltas por el pueblo, no encontramos ningún camino así que emprendimos el viaje de vuelta.  Antes paramos a descansar, a oir el silencio en una 




de las escuelas que la misión ha construído por la zona.  La Escuela de Santa Teresa.  Las vistas conjuntaban todo el paisaje que veíamos a la ida.  


Pronto llegaron dos chavales que nos invitaron muy 


amablemente a bañarnos en el río con ellos.  Curiosa invitación pensé.  Les dimos la cámara de fotos para que nos hicieran una instantánea.  Era la primera vez que sostenían un aparato así en sus manos.  Sus caras mostraban la emoción del momento.  Nos hicieron la foto, y la verdad es que saltándose todos los cánones  de cómo debe encuadrarse una foto, está consiguió captar el momento perfectamente.

Arrancamos las motos y volvimos al compound.  Nuestros cuerpos estaban relajados y satisfechos por el día ya pasado.  Volví a pensar en Bambay, cuando llegaron Ángel y Guillermo.  Mañana se van para España y venían a despedirse.  Cenamos huevos fritos, sopa muy muy picosa, patatas fritas y vino.  Con tristeza intercambiamos nuestras señas y nos fuimos a la cama.

Monday, July 25, 2011

Día 23: Hay una carta para ti

"Cuando era pequeña, me gustaba escribir cartas. No era un mero ejercicio de redacción, sino que en mi inocencia, me hacía ilusión pensar en la reacción de sorpresa que tendría la otra persona al recibirla. Días después,  bajaba al portal y miraba en el buzón, para ver si recibía alguna contestación, y en muchas ocasiones,  me subía a casa con las manos vacías, con la inquietud de porqué no recibía respuesta.


Las personas que apadrinan a un niño sienten una inquietud similar a la mía, y muchos de ellos esperan una carta con el ánimo de saber algo de ellos.  A día de hoy, llevamos recogidas alrededor de 150 cartas con este fin. Lo curioso de esta situación, es que la respuesta que van y quieren recibir estos niños, no va a ser otra carta. Será, en el mejor de los casos, el dinero suficiente para la escolarización del próximo año. Destacar que muchas de las cartas que tenemos pertenecen a chicos sin apadrinar, por lo que su futuro escolar del próximo año es incierto o nulo. Los apadrinados tienen edades de entre los 3 y los 15 años. El peso de ellos, se encuentra en las edades más bajas. Estos muchachos, no saben escribir ni dibujar. No tienen ni bolígrafo ni papel, así que sus padres, analfabetos, se ven forzados a pagar unos 1000 leones, a un escriba para que realice dicho trabajo y consecuentemente satisfacer a los padrinos. Mil leones suponen aproximadamente una hora y media de trabajo, lo cual no parece mucho. El problema es que la unidad familiar la constituyen de unas 12 a 15 personas. De las cuales, una o ninguna tienen trabajo remunerado.

Por otro lado, conseguir 150 cartas supone, el trabajo de tres personas durante una semana. Para algunos niños, supone desplazarse 15 ó 20 Km andando para darnos la misiva. Con todo ello estamos consiguiendo el 20 % de las cartas de los apadrinados y un montón enorme de cartas de niños que no tienen padrino por lo que tampoco recibirán la recompensa a los 1000 leones de su inversión. Puede parecer que el 80 % que no entregan cartas lo hacen por desidia. Sin embargo, la realidad es más trágica. Muchos están trabajando en el campo, otros visitando a sus familiares en otras ciudades y la mayoría, como es el caso de Abdulai, no pueden pagar los 1000 leones que el profesor les pide para poder obtener sus notas, consecuentemente no sabe si promociona de curso o no y como se pueden imaginar, si no puede pagar este soborno, no puede pagar a un escriba.

Cuando analizo la situación desde aquí, me pregunto qué sentido tiene pedir que un niño de Sierra Leona te escriba una carta. ¿Merece realmente la pena? Ale y yo llevamos debatiendo sobre ello desde hace días. Mi parte racional aboga a que lo importante es realizar un acto de caridad sin esperar nada a cambio. Ale por otro lado, estando de acuerdo conmigo, opina que además hay que tratar de corresponder la parte  emocional del individuo que es lo que mueve a los padrinos a continuar con esta labor. 

Abrimos aquí el debate al público a ver que opina al respecto. Con vuestras opiniones, intentaremos adaptar y mejorar la relación actual padrino-apadrinado. Si queréis opinar, sólo tenéis que pinchar en comentarios y dejar vuestra opinión. Aquí os lo agradecerán.

Día 22: La otra cara de la Luna

          Después de 15 días no siento el calor, ni la humedad, a veces ni siquiera me doy cuenta de cuando llueve.  Marco me dijo que él tardó más o menos el mismo tiempo en aclimatarse a este entorno.  La piel está pegajosa, da igual las veces que te duches y la crema que te eches, sudas constantemente y se nota cuando pasas la mano sobre tu brazo.  La verdad es que tampoco me doy cuenta cuando sudo, excepto momentos después de haber tragado esa "sopa picosa" que hace Juan Jesús para Father Manuel.  Aclimatarse es una sensación extraña.  Es como negarse a uno mismo.  Estaba convencido de que el calor me anulaba.  Tan solo quince días después de haber llegado, se que no es así.  Lo mismo pasa con la mente.  Creemos que conocemos perfectamente la realidad, al menos, la nuestra propia hasta que ves una que no conocías.  En ese momento tus pilares tiemblan.  Me encanta sentir que el mundo que tengo idealizado no es así, descubrir el nuevo mundo.  Evaluar mis verdades y valores; eliminar las que ya no me valen y coger otras.

            Estar aquí me ha hecho ver, entre otras cosas, que las personas pueden vivir y convivir con la vida como abrigo y nada más.  Los nativos de Sierra Leona son gentes con cualidades muy en desuso en nuestra sociedad.  No son rencorosos.  Saben perdonar y perdonarse.  Esta diferencia es notable cuando te das cuenta que tan solo siete años después de una guerra sangrienta y fatal que destrozó el país y a sus gentes, nadie habla de ello.  Está en su memoria y perdonada por completo.  No hay reproche alguno entre ellos.  Me he dado cuenta que perdonar no está relacionado con olvidar ni claudicar.  Más bien, veo el perdón como una característica de la inteligencia humana que te permite ser  consciente de las diferencias que originan un conflicto, su asimilación y posteriormente la sabiduría que a través del perdón, se asegura la supervivencia de las partes.  Sierra Leona es  pueblo carente de cultura pero con una elevada inteligencia.

            Si hay que destacar una característica de los habitantes de Sierra Leona, es su fortaleza.  Observando a los niños te das cuenta de ello.  Hemos curado heridas y cortes a niños de 10 años que asustaban a todos los blanquitos presentes, mientras ellos sin derramar una lágrima o un gemido, aguantaban el escozor del antiséptico.  Bambay de unos 11 años, es capaz de venir andando 3 kilómetros desde su poblado, Kamasay, con una hernia que apenas le deja ponerse erguido sin haber comido en tres días y descalzo.  Además, son tranquilos y carentes de cualquier estrés.  Si vienen a hablar con cualquiera de nosotros y no estamos, se sientan y esperan sin protestar.  Quizás pasa otro lugareño y se sienta al lado de él y se ponen a hablar.  Si son niños, saben dónde y dónde no pueden estar esperando.  Muchas veces me he acordado, de mis cabreos en una sala de espera del hospital o en el coche esperando a que un semáforo se ponga en verde.  En Sierra Leona solo existe un semáfaro en Freetown y no funciona.

       Esta manera de ser, se traduce en una tolerancia palpable. Hay Limbas y Mandigos, 6 lenguas distintas y varias religiones diferentes.  Viven entre mezclados sin ningún problema.  En Occidente esto no es así.  No me considero racista ni clasista ni nada relacionado con todo aquello que signifique diferenciación y exclusión de unos hacía otros por cualquier motivo.  Pero debo reconocer que comparado con ellos, podría parecerlo.  En Sierra Leona, en un mismo núcleo familiar hay musulmanes y católicos.  Emparentan Limbas con Mandigos.   Muchos de los profesores de las escuelas construídas por la misión (católica) son musulmanes.  Algunos de ellos son, incluso, piezas importantes de los proyectos de desarrollo que la misión tiene.  Esta convivencia, es ejemplo para sociedades donde tener una la lengua mater distinta o haber nacido en una región específica es motivo de diferenciación y clasificación.

         Quizás sea mi ilusión por estar aquí, o sea un simple efecto secundario del contínuo consumo de Malarone, pero creo que aquí la gente es feliz.  Cuando te cruzas con ellos te saludan con una sonrisa de oreja a oreja, como si ese encuentro fortuito fuera algo especial.  Los niños saltan mientras se ríen a carcajadas, con tan solo un calzoncillo medio roto.  No digo que no exista el sufrimiento, existe y es mucho mayor que de donde procedo.  Pero al igual que ese sufrimiento es mayor, la capacidad para transmitir y sentir alegría es mayor.  Por ende, pienso que son felices.  Si no lo son, al menos tienen la elegancia suficiente como para que llevando solo un calzoncillo puesto, lo parezcan.

Saturday, July 23, 2011

Día 21: Sierra Leona: femenino plural.

Quedan tan sólo cinco días para regresar. Recuerdo ahora el día que decidimos venir. Cogimos un mapa de África y localizamos donde estaba Sierra Leona. Igualmente investigamos sobre su número de habitantes, flora y fauna. El kit completo de información del google cuando viajas a un país. Curiosamente la esencia de aquí no está  reflejada por escrito…

Antes de venir nos preguntábamos qué podíamos hacer acá. Nuestra inquietud constante por ser prácticos y rentabilizar nuestra eficacia nos hacía pensar en dividir nuestras tareas en función de aquello que hiciese falta.  Cuando llegamos, nos dimos cuenta de la cantidad de cosas por hacer y vimos poco a poco nuestra labor aquí. Nos hemos encargado de organizar los dos almacenes del botiquín de medicinas y más tarde de realizar reuniones y localizar a los apadrinados en Kamabai, recoger cartas, dibujos y hacer fotos a cada uno de ellos, ayudantes de cocina, arreglar ordenadores, clases de Español con Wilson y Dora…

Aquí, cada día, es diferente. Pese a que hay rutinas establecidas, viendo nuestras posibilidades y teniendo en cuenta nuestra formación nos hemos ido dividiendo tareas.
Si vienes de voluntario a Sierra Leona y tienes una especialidad: óptico, odontólogo, médico, maestro… te facilita y marca tu trabajo a realizar, con lo cual la eficacia y ayuda podría ser del 100 %. De no ser así, te planteas el dilema de qué puedes hacer aquí y cómo puedes ser más útil.

La mayoría de los trabajos a realizar en el compaund, están destinados a los hombres: construir blocks de cemento, acarrear agua, montar y desmontar mercancía… hay muy pocos trabajos específicos que una mujer pueda hacer. Aun teniendo marcado desde el principio nuestra tarea a realizar, ha habido momentos en los cuales, me preguntaba qué hacer, ya que mientras Juanan podía realizar cualquier tarea del compaund, yo no sabía muy bien cómo poder ser más efectiva. Esto ha hecho que ayudase en la cocina, y estableciera una relación más estrecha con algunos lugareños de Kamabai.


Al igual que ha sido diferente la forma de trabajar de ambos, en Sierra Leona es diferente la vida de unos y otros. Las mujeres, trabajan prácticamente todo el día. Van a plantar el arroz, la cazaba o el cacahuete y cuando terminan hacen la comida para la familia. Es muy común en Kamabai encontrarse familias de cómo mínimo 10 miembros, de los cuales curiosamente sólo son de sangre 3 o 4. El resto son niños sin padres, amigos, o hijos de amigos. Todos viven en la misma bafa.

Se ve a las niñas desde muy temprana edad cargar con pesados cestos sobre su cabeza, portando atillos de plúmbeos palos o fruta. Algunas no van a la escuela más que tres o cuatro días al año. Otras, van al colegio hasta que se quedan embarazadas, ya que cuando esto ocurre, les echan de la escuela. Las chicas de Kamabai son madres con 12, 13 años. Esto significa que algunas, en 6º de EPO dejan sus estudios.

El tema del sexo aquí es tratado de una forma especial. No se usa preservativo en las relaciones sexuales, ya que las mujeres piensan que si no hay contacto “carne con carne, sangre con sangre” no hay compromiso. A esto se les suma, la arraigada y dolorosa costumbre de la ablación. Puede que sea de los pocos ejemplos en la historia en que las madres, en lugar de querer evitar que sus hijas sufran lo mismo que sufrieron ellas algún día, perpetren el mismo dolor a sus criaturas, por miedo a enfrentarse a sus propias raíces y a admitir públicamente el rechazo que tienen hacia este acto.

En noviembre del 2005, 15 países africanos firmaron el llamado Protocolo de Maputo en el cual, se prohibía la mutilación genital femenina. Pese a que se dijo que en Sierra Leona había disminuido el porcentaje de mujeres mutiladas, lo cierto es que el 100 % de la población femenina de Kamabai, tienen practicada esta excisión.  Al parecer, aquí se concibe la ablación como el medio para evitar maldiciones,  purificar a las mujeres, y convertirlas en aptas para el matrimonio.

         Ayer, hablaba con Dora y preguntándole por su día a día, me confesó que estaba contenta por ser mujer aquí, aunque ello implicase mucho trabajo. Dora estudia contabilidad y este verano va a seguir trabajando en el Compaund. Pese a ser una chica brillante, el haber nacido aquí condiciona su futuro ya que, si puede, irá a la universidad (si consigue padrino) , pero es muy difícil que tenga más puertas abiertas. Es de las pocas que puede seguir estudiando. Infaustamente, no todas corren esa suerte. La mayoría no se pueden costear continuar con su formación y al ser madres muy temprano, se dedican a sus hijos. Gracias a las becas a través de los apadrinamientos, muchas de ellas conseguirán labrarse un futuro mejor. 

Friday, July 22, 2011

Día 20: El meeting

          ¿Dónde estará la hoja con las palabras en Limba? Fue lo primero que pensé antes de salir de la casa de huéspedes.  Habíamos quedado con Wilson que nos hablaría en Español y nosotros en Limba.  Al no encontrarla, memoricé que debía decírselo a Alegría para que juntos nos aprendiésemos las palabras.  Cerré la puerta y justo en ese momento escuché en un perfecto Español, "Buenos días".  Alcé la vista y ahí estaba Wilson  un joven de unos 18 años con una sonrisa de oreja a oreja andando descalzo, sin camiseta y con un montón de ramas verdes al hombro.  En ese momento, no me dió tiempo ni para quejarme por mi falta de seriedad, empecé a intentar recordar cuál era la palabra en Limba, cuando Wilson me dijo: "Nse" pronunciado "Insé" a lo que yo solo pude sonreir y corresponder en Inglés.

          Wilson es un chico muy aplicado que si hubiera nacido en otro país que no fuera el suyo, tendría muchas posibilidades de ser lo que él quisiera ser.  Ahora, lucha para que le enseñen a soldar.  Por eso, quiere aprender Español, su profesor será español y así aprenderá más rápido.  El chico habla un inglés bastante más decente que la mayoría de la gente de mi Facultad, incluyéndome a mí y unos cuantos de mis profesores.  Además habla Limba, Krio y como ya comentamos lee perfectamente Español.  Su cuerpo tiene una piel dura y mellada, una musculatura perfectamente definida, unas enormes manos labradas y bien curtidas día a día y unos pies que no conocen suela alguna.  Junto con Alí se encargan del mantenimiento más básico del compound, limpian, queman, dan de comer a los animales, abren y cierran las puertas para que entren los vehículos y todo aquello que les pidas.  Por ejemplo, Marco quiere hacer un cartel de bienvenida al invernadero tallado en madera.  Lo quiere hacer él, pero nunca ha utilizado un cincel.  Pidió ayuda a Wilson (que seguramente sería la primera vez que cogía un cincel) y deberías ver la "L" que ha conseguido.

         Dora nos contó que Wilson iba a su clase y que además de ser un buen chaval era muy aplicado.  Ambos van a clase gracias al programa de apadrinamientos que la misión desarrolla.  Es la conocida fórmula que consiste en que gente en España dona dinero para que un niño tenga escolaridad.  Mïs tíos Juan Luis y Angelines colaboran desde hace algunos años en esta actividad.  Ellos buscan dinero en España y se lo envían a Granpa.  Granpa lo destina aquí de tres maneras, lo principal es para que puedan asistir a clase.  La segunda es para que puedan recibir alguna atención médica básica y la tercera para que en caso de extrema necesidad darles algún alimento.  Uno de nuestros comentidos en esta experiencia que vivimos es recopilar fotos, dibujos y cartas de los apadrinados de Angelines y Juan Luis.  La tarea no parecía dificil, ir a los pueblos, hacer una reunión de padres y fotografiar a los niños.  Yamasa, nos ayudaría así que tan solo había que plantear el día de las reuniones.  Yamasa y Granpa pagaron una persona para que fuera con un megáfono anunciando la reunión.  Esta sería a las 16 horas en la escuela de secundaria.  Allí aparecimos el equipo al completo, Marco fotógrafo oficial, Granpa el orador de la comarca, Yamasa la líder nativa, Ali el traductor y Ale y yo el enlace con España.  Aparecieron 63 % convocados.  La mayoría solo eran niños, muchos acompañados de sus hermanos mayores de unos 10 años y los menos acompañados con algún adulto bien padres, abuelos, tíos o responsable.

          Habían "sustraído" sin aviso los pupitres de la escuela ya que se habían reunido para un funeral y habían necesitado los pupitres.  Después de localizarlos, fui junto con Alí y un chico a por ellos, uno a uno.  No piensen ustedes que los sustractores ayudaron al retorno.  Un muy amable "lo siento" con una sonrisa fue el arrepentimiento y perdón.  Tardaron en llegar unos 20 minutos largos.  Les comentamos la situación y la necesidad de que al menos una vez al año nos hicieran un dibujo o escribieran una carta a sus padrinos españoles.  Los niños se dormían, algunos mayores miraban con cierta indiferencia y otros atendían atentamente.  Pasamos lista y empezamos a hacer las fotos.  Los niños más pequeños lloraban temerosos de nuestra blanca piel y cuando les pedíamos una sonrisa se esforzaban para desdibujar una ligera sonrisa.  Es sorprendente que algunos niños y padres, no saben el nombre de su hijo.  En general, los niños muy tímidos y los padres expectantes de saber que había que hacer para que continuase el apadrinamiento. 

         Después de esto, el objetivo es conseguir el 60% de las cartas y las fotos.  Más es literalemente imposible.  Este tipo de trabajo no se puede conseguir de un día para otro y para optimizarlo se necesitarían más personas aquí.  También se necesitarían más personas en España para que contacten con los padrinos y muchos más padrinos.  Padrinos que no busquen a un negrito guapísimo, sino padrinos cuyo espíritu sea el de querer mejorar la vida de cualquiera de los que aquí nacen. La labor de todas las partes que actualmente colaboran en esta actividad es admirable.  Su resultado es que gracias, a Granpa, Juan Luis, Angelines, Isa y María Garayoa, Corpus Campo, Rodrigo Díez, Florencio Juntas, María Nieves García, y algún otro que se me olvida, cientos de niños pueden ir a clase y por lo tanto tienen una pequeña esperanza de mejorar la vida que sus padres les dejaron. 

       Ale y yo tenemos claro lo importante de esta labor así que volveremos a España con el objetivo de seguir trabajando en ello.  

Thursday, July 21, 2011

Día 19: What´s your name?

- Granpa, ¿Cuántos años tengo? Yo creo que soy más o menos como ella- dijo Finda señalando a otra chica de unos 13 años.
- Sí, más o menos- respondió Granpa.
- ¿Podríamos elegir una fecha de cumpleaños? - preguntó curiosa Finda.

      Algo tan sencillo e importante para todo individuo, como Soy ..... y tengo x años, muchas de las gentes de Kamabai,  lo desconocen. Quizá por ello sea tan importante su insistente pregunta por  conocer tu nombre en cuanto te presentas.  Vuela ahora mi cabeza a mis alumnos.  Todos los niños allá, celebran su cumpleaños. Muchas veces discutiendo con sus padres, si quiero ir a la bolera, o es mejor ir al chiqui player, o al cine. Contando con que sabemos qué día hemos nacido, quiénes somos y teniendo al lado a nuestros padres, este debería ser el verdadero motivo de celebración de nuestro cumpleaños.


      Esta mañana hemos ido a Makeni. La pobreza que allí había queda latente en cada una de sus calles y de las miradas de todos aquellos que habitan allí. Nada más entrar, hemos ido al banco. He de decir que a pesar de ser un habitáculo que constaba de dos ventanillas y una mesa, el servicio ha sido muy rápido. En España, esta operación, hubiese tardado más de 20 minutos sin dudarlo. Había edificios en construcción, cuyos andamios estaban hechos con palos. E increíblemente les llevarán a buen término. A medida que íbamos adentrándonos a Makeni, nuestras retinas iban llenándose como si de una película se tratara de cada uno de sus rincones. Por fin llegamos al hospital. Adama, una de las trabajadoras del compaund, llevaba enferma 3 días. Juan Jesús le acompañó hacia el interior y Manuel, Juanan y yo nos quedamos en la toyota café. Desde ella, estuvimos contemplando el hospital. 






       Simplemente el verlo te produce una sensación sombría  y bastante hostil. Ángel nos contaba , que en el Holy spirit, si que dan atención médica, pero que si tienes que  ingresar, no tienes comida. Has de buscarte la vida fuera para poder conseguirlo. Así que, además de estar enfermo, tienes que sobrevivir, primero a la falta de alimento, y si lo haces, sobreponerte de tu enfermedad.
Juan Jesús nos llevó al mercado para comprar víveres. En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos metidos en una vorágine de gente, agolpada en grandes filas, por las que como bien decía Marco, sólo había un pasillo para pasar por el que había que ir en fila de uno. Niños vendiendo bolsas de plástico y bandejas con pequeños sacos de substancia desconocida. Señoras vendiendo bisutería, sal, maíz y otros productos alimenticios. Pasamos por el puesto del pescado en el que había decenas de grandes cestos con diferentes tipos de pescado,  los cuales no tenían muy buena pinta. Sorprendentemente, no se acercaron a nosotros. Tan sólo decía: " A Poto", que en krio, significa: Hola portugués!

        Antes de marchar pasamos por el supermercado. En la puerta, había varios niños vendiendo mango, palomitas, cacahuetes y calabacines. Una señora, en silla de ruedas, portaba un bebé de unos 5 meses. No tenía piernas y pedía para comer. ¿Qué hacer en estas situaciones? Si das a todos, vendrán más y no tendrás suficiente . Y lo que es aún  más duro , es que en ese caso, hoy tendrán para comer, pero mañana no.
¿La solución?  Es muy difícil variar la forma de vivir de las gentes de aquí. Digamos que para que tuviesen una vida digna, sin cambiar nada de su existencia, ya que ellos prefieren vivir en su bafa, con su familia, hay que tratar de  enseñarles la importancia que tienen las cosas y sobre todo la consecuencia y transcendencia que tienen las mismas. Pero si se habla  sobre cosas que ellos mismos desconocen y no pueden ver, no creen en ellas y por tanto su tendencia a no hacer nada podrá con ellos y al final se quedarán en la misma situación. Por poner un ejemplo, ellos sólo hacen una cosecha de cacahuete , en la época de lluvia. Dada la situación geográfica y el clima de aquí, bien podrían hacer dos. Pero tan solo hacen una. Siempre lo han hecho así. Hacer más, les cuesta. Hay que explicarles que haciendo otra cosecha, tendrán más cacahuetes, lo que implica tener más comida y en el mejor de los casos, poder vender el cacahuete para tener dinero que les reporte sustento. 

    Con esos pensamientos nos vinimos de nuevo para Kamabai. Recogimos a Adama, a la cual le diagnosticaron malaria y la dejamos en casa. Cuando llegamos, Dora había preparado por primera vez la comida. Dora, es un cielo. Trabaja mucho y es increible su capacidad de observación con la cual repite todo lo que ve, para poder hacerlo perfecto. 

    Por la tarde, descubrimos que en  el cuarto contiguo a la casa de los voluntarios, había un almacen lleno de medicinas sin clasificar. Medo ha hecho un mueble casillero para poder meter y proteger los medicamentos. Así que nos dispusimos de nuevo a ordenar, clasificar y colocar todo lo que allí había para ordenarlo en el nuevo mueble. Así estuvimos hasta que el sol se escondió.

    Numerosas sensaciones y muchos pensamientos revolotean ahora por mi cabeza. Los consultaré con la almohada. Buenas noches Kamabai.

Wednesday, July 20, 2011

Día 18. Un mismo hecho en dos mundos diferentes.

         José Luis me preguntó si podía llevar cemento a sus trabajadores.  La pregunta llevaba implícita varios significados.  Por un lado, era claro que Granpa estaba hasta arriba de trabajo, por otro la confianza en mí para desempeñar dicha tarea.  Pregunté a Ale que iba a hacer y me respondió que estaría con Dora y Juanje atareada toda la mañana.  Me monté en la pick up café y salí del compound en busca del cemento.

          Pablo era mi jefe en Madrid.  Es un chico de mi edad, ambicioso e inteligente el cual me entrevistó en el proceso de selección de mi actual trabajo.  El me dijo que buscaban un perfil pro-activo.  “Perfil pro-activo”, curiosa palabra destinada para candidatos a importantes multinacionales.  Aquí no hay multinacionales, bueno, haberlas “ailas”, pero existen en la distancia que separa al primer mundo de este.  Yo conducía la Toyota cuando un grupo de nativos hacía señas para que fuera allí.  Después de un par de maniobras bien dirigidas por el que parecía su líder, bajé del coche y me presenté.  Todos ellos, me miraban extrañados preguntándose qué hacía yo acá.  Me dijeron sus nombres mientras comenzaban a llenar el coche de sacos de cemento.  Cada saca de cemento pesa 50 kg, y como si de una pluma se tratara, se lo ponían en la cabeza y lo descargaban en el coche.  En un periquete, el maletero del Toyota estaba “cimentado”.  Musha, el capataz, ordenó a tres chavales que se montaran en el coche para guiarme hasta la obra. Así lo hicieron y en seguida aparecieron todos los demás.  Volvieron a repetir la operación para descargar el coche.  Me vi como un blanquito viendo a una pandilla de negros trabajar, y por dentro, me crujían las tripas.  Así que me dispuse a descargar cemento con ellos.  En cuanto me vieron, aceleraron el ritmo y a pesar de que pedía un saco, no me dieron ninguno.  Pensé que podía sentarles mal el hecho de que yo quisiera ayudarles, así que no lo dí mucha importancia.  Entonces Musha, me pidió si podía llevar a tres chicos a por agua.  "OK", respondí.  Montamos y me llevaron a la poza de un río.  Después de limpiar, excrementos posiblemente humanos, uno de ellos empezó a llenar cubos y pasarlo a la cadena humana que habían formado.  Viendo que faltaban eslabones para que fuera efectiva, me puse en medio a lo que replicaron “no, no”.  Yo dije, “así es más rápido”.  Empezamos a cargar un gran barreño. Como salidos de la nada, un grupo de chiquillos y jóvenes rodeaban  el coche y con cara de asombro veían como ayudaba a cargar.  Repetimos la operación 4 veces.  En ese tiempo fui cogiendo confianza con mis compañeros.  El más próximo a mí, Apu, de pronto paró, sacó un Nokia de los antiguos de su bolsillo y de dijo: "Mira, mira".  Miré y ponía, "Kopoh Kamora".  Me quedé extrañado y el miré.  El me dijo, "ese es mi nombre, no Apu".  Los demás reían y yo callaba medio avergonzado por la situación.

            Al llegar con el último barreño, ya estaban terminando de hacer la zanja que delimitaba los cimientos de una escuela que la misión quiere hacer.  La zanja se hizo a pico y pala.  Sin guantes.  Mientras nivelaban, otros hacían la mezcla del cemento, ya saben, cemento, arena, piedra y agua.  El cemento de los sacos, la arena excavada, el agua sacada del río a cubos y la piedra… la piedra la estaban elaborando a martillazos de unos pedrotes que previamente habían extraído de la tierra.  Una vez todos los elementos estaban preparados, un hombre empezó a hacer el cemento con una pala meneando esa mixtura como si fuera leche con cola-cao, mientras llenaba de dos paletadas unos canastos de goma.  Una fila de trabajadores iba cogiendo los canastos y los vertían en la zanja.  Otro, con una paleta, distribuía el cemento al nivel antes preparado.  Fernando me vino a la cabeza, ¿qué haría él en aquella situación,  viendo una fila de gente con canastos de piedra en la cabeza, pasando encima de otros sin ninguna medida de seguridad, mientras otros rellenaban una zanja de unos 15 metros de largo por 70 cm de alto? ¿Qué podía hacer yo?  Me puse a hablar con el capataz sobre cuanto ganaban, cómo vivían, cómo trabajaban… y me contestaban con preguntas del tipo, ¿en España tenéis máquinas?  o ¿cuánto costaba el viaje a España?  Yo les comenté que sí, que trabajábamos con máquinas.  Pero que no se dejaran engañar.  Les dije que si encontraban trabajo en España podían pensar en ir, pero ir sin trabajo significaba vivir peor que aquí, donde al menos están con sus familias.  Me dijeron que ellos, cobraban por 8 horas 7000 leones, es decir 1,5 €/día por picar piedra, cargar cemento, hacer zanjas a pico y pala comiendo una vez al día arroz y durmiendo en el suelo de su bafa.  Eso es tener suerte en Sierra Leona ya que otros muchos ni siquiera tienen eso.  Entonces, me acordé de la “pro-actividad” y de la expresión “trabajar con un negro”.  Pensé en su paralelismo.  ¿podrá un negrito de Sierra Leona ser pro-activo alguna vez? ¿no lo son ya?  ¿podría trabajar uno de estos en una compañía como la mía?  Decidí que no, que no son pro-activos.  Para ser pro-activo, tienes que vivir con luz, agua, tener un coche o dos, un piso y aspiraciones a otro mayor y un sueldo por lo menos 1000 veces superior al de Musha.  Si no tienes eso, a lo más que puedes aspirar es a trabajar como un negro, expresión que es tan real como dolorosa. Pregunté a Musha si les importaba que trabajara con ellos y como ellos un par de días.  Me dijeron que no, así que con eso, volví al compound, cuatro horas después y eso que solo iba a llevar cemento.

Tuesday, July 19, 2011

Día 17: Un Domingo en Kamabai


         Dormir se nos hacía imposible. Quizá era el cansancio, pero hasta bien entrada el alba, nuestros ojos no se cerraron.  Marco golpeó nuestra puerta a las 9.00.  Hoy sería un día diferente y empezaba a notarse en el ambiente. Era domingo en Kamabai y todos los lugareños escogen sus mejores galas, para ir a misa.  Acompañamos a Granpa y Juan Jesús a una iglesia , al lado de la escuela de preescolar, financiada por el colegio San Agustín.. Al llegar, escuchamos al coro ensayar. Se oía claramente a un chico, hacer la voz de solista y a un grupo de mujeres que le contestaban. Tenían unas preciosas voces, acompañadas con un ritmo, que sólo ellos pueden hacer.



         Mientras los padres se cambiaban para oficiar, Marco, Juanan y yo, observábamos a la gente con su "vestido de domingo". Los hombres, con pantalón oscuro y camisa clara y las mujeres mostraban vestidos coloridos de vistosos motivos florales. Granpa, discretamente. nos dijo donde se sentaba Mami Queen.  Todos los pueblos tienen su Mami Queen. Es un personaje emblemático. No obstenta ninguna autoridad política , aunque sí moral. Todos creen que es capaz de realizar hechizos y algunos aseguran haberla visto volar en la noche con su escoba. Palangra, uno de los más ancianos del lugar, cuya pierna está quebrada, piensa que ha sido la Mami Queen con uno de sus hechizos.  Para llamar nuestra atención, Regina, que es como se llama, abandonó su banco y se dirigió al coro. Este, inmediatamente dejó de ensayar y temeroso escuchó con atención lo que ella decía.

          Según salían los presbíteros, el coro entonó una bonita canción como monición de entrada y que nos dejó atónitos. El sentimiento religioso, mezclado con la bonita música, hacía un ambiente único y que nunca antes había experimentado.  El sermón que hizo Granpa, fue inolvidable. Hablaba con autoridad y cercanía con su pueblo. Al poco tiempo, llamó a uno de los feligreses para que hiciese de traductor. En Kamabai se habla Limba y los sacerdotes predican en Inglés. El traductor oficial no pudo asistir a la misa, y su sustituto era un chico muy diestro con la palabra que lo hizo perfectamente y con mucha soltura.




       En toda la eucaristía se sucedieron numerosos cantos, entonados por un chico y una chica solistas, respondidos por el coro y acompañados por una cabasa y dos jembé.  En la medida que podamos, pensamos quedar con el coro y aprender algún canto para la próxima ocasión.  Otro momento emotivo fue el de la paz, en el que todo el pueblo se levantó bailando con el deseo de dar la paz a todos los que allí estabamos. La mayoría de ellos se acercaron a nosotros y muy amablemente nos tendieron la mano, incluida una ancianita de unos 60 años que venía medio bailando y nos dio la mano como un auténtico rapero mientras reía sin parar. Nosotros, estupefactos no fuimos capaces de movernos del sitio, como buenos y recios castellanos que somos.  Después de la paz, vino el momento de la limosna. Una niña y un niño, se colocaron frente al altar portando una cesta , recogiendo y distinguiendo la contribución para los hombres y mujeres. Mami Queen, esperó a que todo el mundo terminara para mostrar su llamativo traje amarillo y hacer como si daba limosna cuando en realidad, no echó nada a la cesta.  Al término de la misa, Jose Luis, nos presentó a la comunidad y nosotros, les dimos las gracias por su acogida. Ellos como respuesta, entonaron un bonito canto de bienvenida.
          A la vuelta hacia casa, nos montamos en el Toyota con un montón de niños. A penas cabíamos, se  subieron a nuestras piernas y nos empezaron a abrazar, mientras todos botábamos al son de los baches que pasaban por debajo de nosotros.

          Los domingos, como bien dice Juan Jesús hay "bufet libre" es decir, no se cocina y cada uno come lo que pilla. Nosotros nos ofrecimos a cocinar . El menú inicial era arroz y croquetas. Después de pensar como hacer las croquetas sin jamón, bacon.. ¡quién se podía imaginar que no íbamos a tener pan rallado! Para colmo, vimos que la bechamel no cuajaba, por los que nos tocó discurrir un poco más y decidimos sustituir este plato por una suculenta ensalada a base de patata cocida. 

           Por la tarde, Marco, Juan Jesús , Juanan y yo nos fuimos a coger hojas para que comieran las cabras.  Paramos en mitad de la selva, a cogerlas, cuando aparecieron un grupo de mujeres, estilo mujeres desesperadas, versión Sierra Leona, que amablemente  se ofrecieron a ayudarnos. Lo que realmente querían era que las llevásemos a cada una a su casa. Una de las mujeres se quiso subir encima de Juanan en el asiento del copiloto. El resto se subió al maletero de la toyota del carro. En la parte de atrás del coche íbamos Marco, dos mujeres, un bebé  y yo. Tuve la suerte de que me dejaron al bebé. El cual, no se asustó , como suelen hacer cuando ven a un blanco. Me miró y pronto se quedó dormido en mi pecho. Cuando se asustaba por los baches, me cogía fuerte de la tira del sombrero. Era huérfana y se llama Sally.

      Al llegar a casa, Marco y Juan Jesús, descargaron las ramas y se dieron cuenta de que a una de las mujeres, le había entrado un apretón y sin dudarlo nos dejó un "regalito".  El día acabó un telefilm de serie b, siendo muy benévolos, donde un psicópata feo, orejudo y medio tonto, se enamoraba de un pivón con el que lo tenía muy pero que muy chungo.  Lo mejor fueron  Marco y sus comentarios que nos hicieron reír a todos.

      Ha pasado una semana. El balance es más positivo de lo que podíamos imaginar. ¿Qué nos deparará la próxima?


Sunday, July 17, 2011

Día 16. Viviendo en libertad

      Demasiado zurracapote, pensé al levantarme.  La primera mitad de la noche la había pasado soñando con una especie de borrachera febril, seguramente por la herida que tenía en el labio.  No recuerdo el sueño, solo que me molestaba todo, la mosquitera, la almohada, la temperatura.  No descansé y era evidente cuando tuve que levantarme.  Aún así, como suelo hacer en estas ocasiones, dejé de meditar y me incorporé en un movimiento espasmótico similar a cuando te quitas un esparadrapo.  Sabes que duele pero si lo haces rápido, duele menos.  Ale, ya estaba todo pispireta cantando y aseándose.

       Es curioso pero el hecho intencionado de venir sin móvil y sin reloj te hace perder la noción del tiempo.  Te das cuenta que en nuestras vidas cotidianas vivimos bajo la tutela del tic-tac.  Cumplimos los tiempos como bien nos enseñan desde pequeños.  Ahora, nos sentimos entre medio perdidos y desconcertados.  Creo que es falta de conocimiento sobre la verdadera libertad.  Esa utópica que no depende del señor reloj.  No sé, puede que sean florituras dignas de una  resaca en toda regla, pero lo que es cierto y palpable es que el ritmo de vida aquí es diferente.  No vale la pena hacer muchas cosas, hay que terminar las que empieces.  En caso contrario, nadie lo hará por ti y habrás malgastado un tiempo y una energía que se pierde por si sola, constantemente, a través del sudor de la piel.

       Ale se fue con Balu una quinciañera aspirante a informática a dar un paseo.  Esta labor es muy importante, porque la gente aquí es incomprendida, nadie cuida de nadie.  Solo los misioneros y voluntarios.  Fueron hasta su casa.  En España sería una chavola en la cual viven 12 personas.  Mientras, Marco y yo, íbamos al invernadero a ver unas setas que salen allí.  En el camino vimos un hermoso camaleón con el que estuvimos juguetando.  Adama nos contó que si se cruza un camaleón es signo de buena suerte.  Marco y yo sonreímos mientras dejábamos el camaleón en el suelo y veíamos como cambiaba de color según se metía en la espesura.

        Apareció Ángel, un español de mediana edad, con los pelos alborotados y medio canosos al igual que su espesa y larga barba.  Su rostro era el de un hombre curtido bajo la luz del sol y el viento.  Parecía un marinero recién llegado a puerto.  Trabaja para una subcontrata de Africa Minerals como mecánico.  Vino para 10 semanas y se va el 26.  Estaba sentado hablando con Marco en la salita de la casa de huéspedes.  Contaba como había tenido que llevar a su assitance, es decir, la persona que le ayuda en todo, al Holy Spirits de urgencia ya que llevaba una semana sin ir a trabajar.  Cuando fueron a su casa a verla, estaba medio muerta sangrando por la vagina.  En el hospital lo primero que preguntaron fue quién iba a pagar, después le comunicaron que tenía un mioma enorme que había que extraer.  Cuando te hospitalizan pagas por lo que van a curar y además la comida y la ropa corren a cargo del paciente.  Cada frase que decía cada vez le costaba más.  De pronto echó a llorar, pero ninguna  lágrima cayó.  "Esto es muy duro" repetía con los dedos cerrando sus ojos.  Ale, Marco y yo le mirábamos con las tripas cruzadas.  Marco siempre amable intentó consolarle y Ángel duro aunque humano volvió a la normalidad a terminar su relato.  Todo esto en 10 segundos.  Las emociones son así, tan intensas como breves.

        Le pregunté por su trabajo, intentando cambiar el tema.  Su respuesta fue igual de sorprendente.  Resulta que Africa Minerals extrae hierro de la montaña Tonkolili para, parece ser, China.  Los chinos para ello están construyendo el único ferrocarril del país.  De la montaña al puerto.  Llenan miles de contenedores y se los llevan sin procesar a China.  Si, si, repito.  No se llevan el hierro, se llevan todo.  El expolio continua pensé, pero esta vez delante de mis ojos.  Ángel hacía pausas en su discurso intentando que las emociones no pudieran a su fortaleza.  Aún así, de vez en cuando hacía amagos de llanto, especialmente cuando nos contó la historia de un niño con síndrome de down que ve todos los días cuando va al trabajo.  Imagínesen, como puede estar un hombre con down en Sierra Leona, ahora imagínense como lo cuenta un hombre con un hijo en esa misma situación y que no ve desde hace meses.

       En ese momento entró Marco, que había salido a por agua, con una cara sobresaltada.  Acababa de llegar una niña de unos 8 años con un golpe en la frente.  Nos dijo que se había caído de una moto hace unos 4 días.  La herida era un corte triangular de unos 2 centrímetros de arista justo en cima de la ceja derecha.  La piel estaba secándose y no cubría toda la superficie por lo que la carne blanca resalta sobre su negra piel. Nunca habían limpiado esa herida, era evidente.  Alegría, cogío unos guantes de látex y una gasa mientras yo iba al botiquín a por agua oxigenada y unos puntos de sutura.  Limpiamos la herida lo mejor que supimos, le pusimos una gasa con esparadrapo y la dimos paracetamol.  No encontré los puntos de sutura que yo mismo había colocado hace un día...  Tampoco hubiera sabido ponerlos, pero es indudable que si viviera aquí aprendería.  No por gusto, por necesidad como todo lo que ocurre en estas tierras.




      Antes de cenar, Marco quería enseñarnos un poblado musulmán.  Nos fuimos en moto, unas yamaha de 125 cc de campo.  De adolescente había conducido la NSR de Ricardo, nada más.  No obstante, no teníamos miedo y Ale se montó tan pronto como lo hice yo.  En el viaje con el viento dándonos en la cara yendo por un caminito en mitad de la selva, volvimos a experimientar esa sensación de libertad que contaba antes, esa libertad que no habíamos sentido hasta ahora.

   





          El día terminó en un mezcla de sobremesa y mesa de trabajo.  Contábamos historias, mientras intentábamos planificar y mejorar los proyectos puestos en marcha así como hacer realidad las ideas que nos iban surgiendo.  Nos fuimos a la cama y pensé voy a recuperar el sueño perdido.  Me equivoqué, Ale y yo continuamos la charla mientras hacíamos sombra chinescas con una linterna en la mosquitera.  Estuvimos un buen rato soñando, hasta que caímos dormidos.

Saturday, July 16, 2011

Día 15: No chingaderas today!

            Los días van pasando. A diferencia de mañanas anteriores, nos hemos despertado sobre las 7 y media. Una cabra, cuyo nombre es Mami Queen, balaba sin cesar. Un gallo la acompañaba al son y con esta algarabía, era muy dificil dormir.

Marco, amablemente limpió ayer la casa de los voluntarios. Hoy, nos tocaba a nosotros hacer esta misión. Dora, nos pidió que si podía ayudarnos en este cometido, a lo que ambos, respondimos afirmativamente. Juanan, limpió el baño, Dora fregaba y yo, barría. En un periquete, habíamos terminado de limpiar.  Poco después, apareció Yamasa, quién se escondió y vaciló a Juanan. Al tiempo, bajó Granpa, con su ordenador y estuvimos viendo y planificando las acciones a cometer respecto a los apadrinamientos. Nos dimos cuenta de la dificil y exhaustiva labor que requiere el organizar y realizar un seguimiento de cada uno de los apadrinados.

Yamasa, nos dijo que se marchaba a comer, y presurosa por ver a su familia, se fue.  Tras su marcha, los tres, tuvimos una emotiva charla sobre los proyectos a realizar aquí  y las numerosas dificultades para realizarlos. Bajo la apariencia dura de este pequeño gran hombre, se esconde un alma muy humana.

Poco después, Juanan, se puso de nuevo con la reparación de los ordenadores y yo me marché a la cocina con Juanje. Manuel, se fue a prender el horno para preparar una gran barracuda, acompañada con cebolla y patata.  Como os podréis imaginar, la comida fue de nuevo espectacular. La barracuda, tiene la textura de la merluza, pero de un tamaño descomunal.

Metimos todos los datos del botiquín en un archivo excel y quemamos los últimos restos. Destacar aquí, que una vez más, hubo “fuegos artificiales”. Mientras Wilson y Juanan se preparaban para echar el famoso soltrin, estalló un biberón que impactó a Juanan en sus gruesos morros, que aquí , a juzgar por lo que vemos, no lo son tanto. Una pequeña herida, un gran susto y poco más.

Mañana empezaremos con Wilson lecciones de Español, ya que quiere estar listo para cuando venga Rafael, un agustino recoleto, a enseñarle la técnica de soldar. Por su parte, el nos enseñará Limba. Creemos, que a poco, él acabará hablando antes Español que nosotros Limba.

Granpa, nos llevó a dar clases de conducción a Juanje en el toyota café. Empezamos 4 nuestro viaje, y acabamos 12 personas montadas en el coche. Fuimos a trancas y barrancas hasta la aldea de Wilson. Acabamos en la siguiente aldea, Bumbamkakendeka, donde dejamos a dos trabajadores más, los cuales, nos mostraron su poblado muy orgullosos, portando las gafas de sol que les habíamos regalado.  Lo que hemos vivido esta tarde es indescriptible. Decenas de niños, salían por todos lados, dándonos la mano.



A Juanan rápidamente le cogió de la mano un niño, con el pelo trenzado y gran sonrisa, que no le dejaba ni a sol ni a sombra. A este, se le sumaron otros tres niños más y vio como cocinaban una rata del tamaño de un gato.  Yamasa sacó mil leones, e instó a los niños a hacer un concurso improvisado de baile a ver quién lo hacía mejor y se ganaba ese premio. Todos empezaron a cantarle una canción a Granpa e hicieron un corro. Salieron dos muchachos a bailar, con un ritmo endiablado. Al final, el más mayor de ellos dos, se llevo el ansiado billete.  Por mi parte, he hecho dos amigos. Se llaman Babai y Mosa, un niño de unos doce años que en krio me dijo: “is it possible to go out with you?”  Sin comentarios...

Al llegar, Juan nos esperaba en la cocina haciendo unas tortillas de patata y barracuda. Granpa, había hecho zurracapote para celebrar la llegada de Yamasa, la cual estaba invitada a cenar. Granpa, no pudo llevar a Yamasa a casa, ya que el zurracapote se le subió a la cabeza. Juanan y Marco acompañaron a Yamasa a su casa. Vinieron contando que Juanan había visto un cangrejo gigante, o en su defecto, un armadillo, que finalmente era una cesta de mimbre que había en la carretera.
Menos mal, que aquí no hacen soplar, que si no, suben al guardia en globo, según palabras de Granpa.

Ahora semi borrachos, nos vamos a la mosquitera, a descansar. Que duerman bien y sueñen mejor.