Saturday, July 23, 2011

Día 21: Sierra Leona: femenino plural.

Quedan tan sólo cinco días para regresar. Recuerdo ahora el día que decidimos venir. Cogimos un mapa de África y localizamos donde estaba Sierra Leona. Igualmente investigamos sobre su número de habitantes, flora y fauna. El kit completo de información del google cuando viajas a un país. Curiosamente la esencia de aquí no está  reflejada por escrito…

Antes de venir nos preguntábamos qué podíamos hacer acá. Nuestra inquietud constante por ser prácticos y rentabilizar nuestra eficacia nos hacía pensar en dividir nuestras tareas en función de aquello que hiciese falta.  Cuando llegamos, nos dimos cuenta de la cantidad de cosas por hacer y vimos poco a poco nuestra labor aquí. Nos hemos encargado de organizar los dos almacenes del botiquín de medicinas y más tarde de realizar reuniones y localizar a los apadrinados en Kamabai, recoger cartas, dibujos y hacer fotos a cada uno de ellos, ayudantes de cocina, arreglar ordenadores, clases de Español con Wilson y Dora…

Aquí, cada día, es diferente. Pese a que hay rutinas establecidas, viendo nuestras posibilidades y teniendo en cuenta nuestra formación nos hemos ido dividiendo tareas.
Si vienes de voluntario a Sierra Leona y tienes una especialidad: óptico, odontólogo, médico, maestro… te facilita y marca tu trabajo a realizar, con lo cual la eficacia y ayuda podría ser del 100 %. De no ser así, te planteas el dilema de qué puedes hacer aquí y cómo puedes ser más útil.

La mayoría de los trabajos a realizar en el compaund, están destinados a los hombres: construir blocks de cemento, acarrear agua, montar y desmontar mercancía… hay muy pocos trabajos específicos que una mujer pueda hacer. Aun teniendo marcado desde el principio nuestra tarea a realizar, ha habido momentos en los cuales, me preguntaba qué hacer, ya que mientras Juanan podía realizar cualquier tarea del compaund, yo no sabía muy bien cómo poder ser más efectiva. Esto ha hecho que ayudase en la cocina, y estableciera una relación más estrecha con algunos lugareños de Kamabai.


Al igual que ha sido diferente la forma de trabajar de ambos, en Sierra Leona es diferente la vida de unos y otros. Las mujeres, trabajan prácticamente todo el día. Van a plantar el arroz, la cazaba o el cacahuete y cuando terminan hacen la comida para la familia. Es muy común en Kamabai encontrarse familias de cómo mínimo 10 miembros, de los cuales curiosamente sólo son de sangre 3 o 4. El resto son niños sin padres, amigos, o hijos de amigos. Todos viven en la misma bafa.

Se ve a las niñas desde muy temprana edad cargar con pesados cestos sobre su cabeza, portando atillos de plúmbeos palos o fruta. Algunas no van a la escuela más que tres o cuatro días al año. Otras, van al colegio hasta que se quedan embarazadas, ya que cuando esto ocurre, les echan de la escuela. Las chicas de Kamabai son madres con 12, 13 años. Esto significa que algunas, en 6º de EPO dejan sus estudios.

El tema del sexo aquí es tratado de una forma especial. No se usa preservativo en las relaciones sexuales, ya que las mujeres piensan que si no hay contacto “carne con carne, sangre con sangre” no hay compromiso. A esto se les suma, la arraigada y dolorosa costumbre de la ablación. Puede que sea de los pocos ejemplos en la historia en que las madres, en lugar de querer evitar que sus hijas sufran lo mismo que sufrieron ellas algún día, perpetren el mismo dolor a sus criaturas, por miedo a enfrentarse a sus propias raíces y a admitir públicamente el rechazo que tienen hacia este acto.

En noviembre del 2005, 15 países africanos firmaron el llamado Protocolo de Maputo en el cual, se prohibía la mutilación genital femenina. Pese a que se dijo que en Sierra Leona había disminuido el porcentaje de mujeres mutiladas, lo cierto es que el 100 % de la población femenina de Kamabai, tienen practicada esta excisión.  Al parecer, aquí se concibe la ablación como el medio para evitar maldiciones,  purificar a las mujeres, y convertirlas en aptas para el matrimonio.

         Ayer, hablaba con Dora y preguntándole por su día a día, me confesó que estaba contenta por ser mujer aquí, aunque ello implicase mucho trabajo. Dora estudia contabilidad y este verano va a seguir trabajando en el Compaund. Pese a ser una chica brillante, el haber nacido aquí condiciona su futuro ya que, si puede, irá a la universidad (si consigue padrino) , pero es muy difícil que tenga más puertas abiertas. Es de las pocas que puede seguir estudiando. Infaustamente, no todas corren esa suerte. La mayoría no se pueden costear continuar con su formación y al ser madres muy temprano, se dedican a sus hijos. Gracias a las becas a través de los apadrinamientos, muchas de ellas conseguirán labrarse un futuro mejor. 

Friday, July 22, 2011

Día 20: El meeting

          ¿Dónde estará la hoja con las palabras en Limba? Fue lo primero que pensé antes de salir de la casa de huéspedes.  Habíamos quedado con Wilson que nos hablaría en Español y nosotros en Limba.  Al no encontrarla, memoricé que debía decírselo a Alegría para que juntos nos aprendiésemos las palabras.  Cerré la puerta y justo en ese momento escuché en un perfecto Español, "Buenos días".  Alcé la vista y ahí estaba Wilson  un joven de unos 18 años con una sonrisa de oreja a oreja andando descalzo, sin camiseta y con un montón de ramas verdes al hombro.  En ese momento, no me dió tiempo ni para quejarme por mi falta de seriedad, empecé a intentar recordar cuál era la palabra en Limba, cuando Wilson me dijo: "Nse" pronunciado "Insé" a lo que yo solo pude sonreir y corresponder en Inglés.

          Wilson es un chico muy aplicado que si hubiera nacido en otro país que no fuera el suyo, tendría muchas posibilidades de ser lo que él quisiera ser.  Ahora, lucha para que le enseñen a soldar.  Por eso, quiere aprender Español, su profesor será español y así aprenderá más rápido.  El chico habla un inglés bastante más decente que la mayoría de la gente de mi Facultad, incluyéndome a mí y unos cuantos de mis profesores.  Además habla Limba, Krio y como ya comentamos lee perfectamente Español.  Su cuerpo tiene una piel dura y mellada, una musculatura perfectamente definida, unas enormes manos labradas y bien curtidas día a día y unos pies que no conocen suela alguna.  Junto con Alí se encargan del mantenimiento más básico del compound, limpian, queman, dan de comer a los animales, abren y cierran las puertas para que entren los vehículos y todo aquello que les pidas.  Por ejemplo, Marco quiere hacer un cartel de bienvenida al invernadero tallado en madera.  Lo quiere hacer él, pero nunca ha utilizado un cincel.  Pidió ayuda a Wilson (que seguramente sería la primera vez que cogía un cincel) y deberías ver la "L" que ha conseguido.

         Dora nos contó que Wilson iba a su clase y que además de ser un buen chaval era muy aplicado.  Ambos van a clase gracias al programa de apadrinamientos que la misión desarrolla.  Es la conocida fórmula que consiste en que gente en España dona dinero para que un niño tenga escolaridad.  Mïs tíos Juan Luis y Angelines colaboran desde hace algunos años en esta actividad.  Ellos buscan dinero en España y se lo envían a Granpa.  Granpa lo destina aquí de tres maneras, lo principal es para que puedan asistir a clase.  La segunda es para que puedan recibir alguna atención médica básica y la tercera para que en caso de extrema necesidad darles algún alimento.  Uno de nuestros comentidos en esta experiencia que vivimos es recopilar fotos, dibujos y cartas de los apadrinados de Angelines y Juan Luis.  La tarea no parecía dificil, ir a los pueblos, hacer una reunión de padres y fotografiar a los niños.  Yamasa, nos ayudaría así que tan solo había que plantear el día de las reuniones.  Yamasa y Granpa pagaron una persona para que fuera con un megáfono anunciando la reunión.  Esta sería a las 16 horas en la escuela de secundaria.  Allí aparecimos el equipo al completo, Marco fotógrafo oficial, Granpa el orador de la comarca, Yamasa la líder nativa, Ali el traductor y Ale y yo el enlace con España.  Aparecieron 63 % convocados.  La mayoría solo eran niños, muchos acompañados de sus hermanos mayores de unos 10 años y los menos acompañados con algún adulto bien padres, abuelos, tíos o responsable.

          Habían "sustraído" sin aviso los pupitres de la escuela ya que se habían reunido para un funeral y habían necesitado los pupitres.  Después de localizarlos, fui junto con Alí y un chico a por ellos, uno a uno.  No piensen ustedes que los sustractores ayudaron al retorno.  Un muy amable "lo siento" con una sonrisa fue el arrepentimiento y perdón.  Tardaron en llegar unos 20 minutos largos.  Les comentamos la situación y la necesidad de que al menos una vez al año nos hicieran un dibujo o escribieran una carta a sus padrinos españoles.  Los niños se dormían, algunos mayores miraban con cierta indiferencia y otros atendían atentamente.  Pasamos lista y empezamos a hacer las fotos.  Los niños más pequeños lloraban temerosos de nuestra blanca piel y cuando les pedíamos una sonrisa se esforzaban para desdibujar una ligera sonrisa.  Es sorprendente que algunos niños y padres, no saben el nombre de su hijo.  En general, los niños muy tímidos y los padres expectantes de saber que había que hacer para que continuase el apadrinamiento. 

         Después de esto, el objetivo es conseguir el 60% de las cartas y las fotos.  Más es literalemente imposible.  Este tipo de trabajo no se puede conseguir de un día para otro y para optimizarlo se necesitarían más personas aquí.  También se necesitarían más personas en España para que contacten con los padrinos y muchos más padrinos.  Padrinos que no busquen a un negrito guapísimo, sino padrinos cuyo espíritu sea el de querer mejorar la vida de cualquiera de los que aquí nacen. La labor de todas las partes que actualmente colaboran en esta actividad es admirable.  Su resultado es que gracias, a Granpa, Juan Luis, Angelines, Isa y María Garayoa, Corpus Campo, Rodrigo Díez, Florencio Juntas, María Nieves García, y algún otro que se me olvida, cientos de niños pueden ir a clase y por lo tanto tienen una pequeña esperanza de mejorar la vida que sus padres les dejaron. 

       Ale y yo tenemos claro lo importante de esta labor así que volveremos a España con el objetivo de seguir trabajando en ello.  

Thursday, July 21, 2011

Día 19: What´s your name?

- Granpa, ¿Cuántos años tengo? Yo creo que soy más o menos como ella- dijo Finda señalando a otra chica de unos 13 años.
- Sí, más o menos- respondió Granpa.
- ¿Podríamos elegir una fecha de cumpleaños? - preguntó curiosa Finda.

      Algo tan sencillo e importante para todo individuo, como Soy ..... y tengo x años, muchas de las gentes de Kamabai,  lo desconocen. Quizá por ello sea tan importante su insistente pregunta por  conocer tu nombre en cuanto te presentas.  Vuela ahora mi cabeza a mis alumnos.  Todos los niños allá, celebran su cumpleaños. Muchas veces discutiendo con sus padres, si quiero ir a la bolera, o es mejor ir al chiqui player, o al cine. Contando con que sabemos qué día hemos nacido, quiénes somos y teniendo al lado a nuestros padres, este debería ser el verdadero motivo de celebración de nuestro cumpleaños.


      Esta mañana hemos ido a Makeni. La pobreza que allí había queda latente en cada una de sus calles y de las miradas de todos aquellos que habitan allí. Nada más entrar, hemos ido al banco. He de decir que a pesar de ser un habitáculo que constaba de dos ventanillas y una mesa, el servicio ha sido muy rápido. En España, esta operación, hubiese tardado más de 20 minutos sin dudarlo. Había edificios en construcción, cuyos andamios estaban hechos con palos. E increíblemente les llevarán a buen término. A medida que íbamos adentrándonos a Makeni, nuestras retinas iban llenándose como si de una película se tratara de cada uno de sus rincones. Por fin llegamos al hospital. Adama, una de las trabajadoras del compaund, llevaba enferma 3 días. Juan Jesús le acompañó hacia el interior y Manuel, Juanan y yo nos quedamos en la toyota café. Desde ella, estuvimos contemplando el hospital. 






       Simplemente el verlo te produce una sensación sombría  y bastante hostil. Ángel nos contaba , que en el Holy spirit, si que dan atención médica, pero que si tienes que  ingresar, no tienes comida. Has de buscarte la vida fuera para poder conseguirlo. Así que, además de estar enfermo, tienes que sobrevivir, primero a la falta de alimento, y si lo haces, sobreponerte de tu enfermedad.
Juan Jesús nos llevó al mercado para comprar víveres. En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos metidos en una vorágine de gente, agolpada en grandes filas, por las que como bien decía Marco, sólo había un pasillo para pasar por el que había que ir en fila de uno. Niños vendiendo bolsas de plástico y bandejas con pequeños sacos de substancia desconocida. Señoras vendiendo bisutería, sal, maíz y otros productos alimenticios. Pasamos por el puesto del pescado en el que había decenas de grandes cestos con diferentes tipos de pescado,  los cuales no tenían muy buena pinta. Sorprendentemente, no se acercaron a nosotros. Tan sólo decía: " A Poto", que en krio, significa: Hola portugués!

        Antes de marchar pasamos por el supermercado. En la puerta, había varios niños vendiendo mango, palomitas, cacahuetes y calabacines. Una señora, en silla de ruedas, portaba un bebé de unos 5 meses. No tenía piernas y pedía para comer. ¿Qué hacer en estas situaciones? Si das a todos, vendrán más y no tendrás suficiente . Y lo que es aún  más duro , es que en ese caso, hoy tendrán para comer, pero mañana no.
¿La solución?  Es muy difícil variar la forma de vivir de las gentes de aquí. Digamos que para que tuviesen una vida digna, sin cambiar nada de su existencia, ya que ellos prefieren vivir en su bafa, con su familia, hay que tratar de  enseñarles la importancia que tienen las cosas y sobre todo la consecuencia y transcendencia que tienen las mismas. Pero si se habla  sobre cosas que ellos mismos desconocen y no pueden ver, no creen en ellas y por tanto su tendencia a no hacer nada podrá con ellos y al final se quedarán en la misma situación. Por poner un ejemplo, ellos sólo hacen una cosecha de cacahuete , en la época de lluvia. Dada la situación geográfica y el clima de aquí, bien podrían hacer dos. Pero tan solo hacen una. Siempre lo han hecho así. Hacer más, les cuesta. Hay que explicarles que haciendo otra cosecha, tendrán más cacahuetes, lo que implica tener más comida y en el mejor de los casos, poder vender el cacahuete para tener dinero que les reporte sustento. 

    Con esos pensamientos nos vinimos de nuevo para Kamabai. Recogimos a Adama, a la cual le diagnosticaron malaria y la dejamos en casa. Cuando llegamos, Dora había preparado por primera vez la comida. Dora, es un cielo. Trabaja mucho y es increible su capacidad de observación con la cual repite todo lo que ve, para poder hacerlo perfecto. 

    Por la tarde, descubrimos que en  el cuarto contiguo a la casa de los voluntarios, había un almacen lleno de medicinas sin clasificar. Medo ha hecho un mueble casillero para poder meter y proteger los medicamentos. Así que nos dispusimos de nuevo a ordenar, clasificar y colocar todo lo que allí había para ordenarlo en el nuevo mueble. Así estuvimos hasta que el sol se escondió.

    Numerosas sensaciones y muchos pensamientos revolotean ahora por mi cabeza. Los consultaré con la almohada. Buenas noches Kamabai.

Wednesday, July 20, 2011

Día 18. Un mismo hecho en dos mundos diferentes.

         José Luis me preguntó si podía llevar cemento a sus trabajadores.  La pregunta llevaba implícita varios significados.  Por un lado, era claro que Granpa estaba hasta arriba de trabajo, por otro la confianza en mí para desempeñar dicha tarea.  Pregunté a Ale que iba a hacer y me respondió que estaría con Dora y Juanje atareada toda la mañana.  Me monté en la pick up café y salí del compound en busca del cemento.

          Pablo era mi jefe en Madrid.  Es un chico de mi edad, ambicioso e inteligente el cual me entrevistó en el proceso de selección de mi actual trabajo.  El me dijo que buscaban un perfil pro-activo.  “Perfil pro-activo”, curiosa palabra destinada para candidatos a importantes multinacionales.  Aquí no hay multinacionales, bueno, haberlas “ailas”, pero existen en la distancia que separa al primer mundo de este.  Yo conducía la Toyota cuando un grupo de nativos hacía señas para que fuera allí.  Después de un par de maniobras bien dirigidas por el que parecía su líder, bajé del coche y me presenté.  Todos ellos, me miraban extrañados preguntándose qué hacía yo acá.  Me dijeron sus nombres mientras comenzaban a llenar el coche de sacos de cemento.  Cada saca de cemento pesa 50 kg, y como si de una pluma se tratara, se lo ponían en la cabeza y lo descargaban en el coche.  En un periquete, el maletero del Toyota estaba “cimentado”.  Musha, el capataz, ordenó a tres chavales que se montaran en el coche para guiarme hasta la obra. Así lo hicieron y en seguida aparecieron todos los demás.  Volvieron a repetir la operación para descargar el coche.  Me vi como un blanquito viendo a una pandilla de negros trabajar, y por dentro, me crujían las tripas.  Así que me dispuse a descargar cemento con ellos.  En cuanto me vieron, aceleraron el ritmo y a pesar de que pedía un saco, no me dieron ninguno.  Pensé que podía sentarles mal el hecho de que yo quisiera ayudarles, así que no lo dí mucha importancia.  Entonces Musha, me pidió si podía llevar a tres chicos a por agua.  "OK", respondí.  Montamos y me llevaron a la poza de un río.  Después de limpiar, excrementos posiblemente humanos, uno de ellos empezó a llenar cubos y pasarlo a la cadena humana que habían formado.  Viendo que faltaban eslabones para que fuera efectiva, me puse en medio a lo que replicaron “no, no”.  Yo dije, “así es más rápido”.  Empezamos a cargar un gran barreño. Como salidos de la nada, un grupo de chiquillos y jóvenes rodeaban  el coche y con cara de asombro veían como ayudaba a cargar.  Repetimos la operación 4 veces.  En ese tiempo fui cogiendo confianza con mis compañeros.  El más próximo a mí, Apu, de pronto paró, sacó un Nokia de los antiguos de su bolsillo y de dijo: "Mira, mira".  Miré y ponía, "Kopoh Kamora".  Me quedé extrañado y el miré.  El me dijo, "ese es mi nombre, no Apu".  Los demás reían y yo callaba medio avergonzado por la situación.

            Al llegar con el último barreño, ya estaban terminando de hacer la zanja que delimitaba los cimientos de una escuela que la misión quiere hacer.  La zanja se hizo a pico y pala.  Sin guantes.  Mientras nivelaban, otros hacían la mezcla del cemento, ya saben, cemento, arena, piedra y agua.  El cemento de los sacos, la arena excavada, el agua sacada del río a cubos y la piedra… la piedra la estaban elaborando a martillazos de unos pedrotes que previamente habían extraído de la tierra.  Una vez todos los elementos estaban preparados, un hombre empezó a hacer el cemento con una pala meneando esa mixtura como si fuera leche con cola-cao, mientras llenaba de dos paletadas unos canastos de goma.  Una fila de trabajadores iba cogiendo los canastos y los vertían en la zanja.  Otro, con una paleta, distribuía el cemento al nivel antes preparado.  Fernando me vino a la cabeza, ¿qué haría él en aquella situación,  viendo una fila de gente con canastos de piedra en la cabeza, pasando encima de otros sin ninguna medida de seguridad, mientras otros rellenaban una zanja de unos 15 metros de largo por 70 cm de alto? ¿Qué podía hacer yo?  Me puse a hablar con el capataz sobre cuanto ganaban, cómo vivían, cómo trabajaban… y me contestaban con preguntas del tipo, ¿en España tenéis máquinas?  o ¿cuánto costaba el viaje a España?  Yo les comenté que sí, que trabajábamos con máquinas.  Pero que no se dejaran engañar.  Les dije que si encontraban trabajo en España podían pensar en ir, pero ir sin trabajo significaba vivir peor que aquí, donde al menos están con sus familias.  Me dijeron que ellos, cobraban por 8 horas 7000 leones, es decir 1,5 €/día por picar piedra, cargar cemento, hacer zanjas a pico y pala comiendo una vez al día arroz y durmiendo en el suelo de su bafa.  Eso es tener suerte en Sierra Leona ya que otros muchos ni siquiera tienen eso.  Entonces, me acordé de la “pro-actividad” y de la expresión “trabajar con un negro”.  Pensé en su paralelismo.  ¿podrá un negrito de Sierra Leona ser pro-activo alguna vez? ¿no lo son ya?  ¿podría trabajar uno de estos en una compañía como la mía?  Decidí que no, que no son pro-activos.  Para ser pro-activo, tienes que vivir con luz, agua, tener un coche o dos, un piso y aspiraciones a otro mayor y un sueldo por lo menos 1000 veces superior al de Musha.  Si no tienes eso, a lo más que puedes aspirar es a trabajar como un negro, expresión que es tan real como dolorosa. Pregunté a Musha si les importaba que trabajara con ellos y como ellos un par de días.  Me dijeron que no, así que con eso, volví al compound, cuatro horas después y eso que solo iba a llevar cemento.

Tuesday, July 19, 2011

Día 17: Un Domingo en Kamabai


         Dormir se nos hacía imposible. Quizá era el cansancio, pero hasta bien entrada el alba, nuestros ojos no se cerraron.  Marco golpeó nuestra puerta a las 9.00.  Hoy sería un día diferente y empezaba a notarse en el ambiente. Era domingo en Kamabai y todos los lugareños escogen sus mejores galas, para ir a misa.  Acompañamos a Granpa y Juan Jesús a una iglesia , al lado de la escuela de preescolar, financiada por el colegio San Agustín.. Al llegar, escuchamos al coro ensayar. Se oía claramente a un chico, hacer la voz de solista y a un grupo de mujeres que le contestaban. Tenían unas preciosas voces, acompañadas con un ritmo, que sólo ellos pueden hacer.



         Mientras los padres se cambiaban para oficiar, Marco, Juanan y yo, observábamos a la gente con su "vestido de domingo". Los hombres, con pantalón oscuro y camisa clara y las mujeres mostraban vestidos coloridos de vistosos motivos florales. Granpa, discretamente. nos dijo donde se sentaba Mami Queen.  Todos los pueblos tienen su Mami Queen. Es un personaje emblemático. No obstenta ninguna autoridad política , aunque sí moral. Todos creen que es capaz de realizar hechizos y algunos aseguran haberla visto volar en la noche con su escoba. Palangra, uno de los más ancianos del lugar, cuya pierna está quebrada, piensa que ha sido la Mami Queen con uno de sus hechizos.  Para llamar nuestra atención, Regina, que es como se llama, abandonó su banco y se dirigió al coro. Este, inmediatamente dejó de ensayar y temeroso escuchó con atención lo que ella decía.

          Según salían los presbíteros, el coro entonó una bonita canción como monición de entrada y que nos dejó atónitos. El sentimiento religioso, mezclado con la bonita música, hacía un ambiente único y que nunca antes había experimentado.  El sermón que hizo Granpa, fue inolvidable. Hablaba con autoridad y cercanía con su pueblo. Al poco tiempo, llamó a uno de los feligreses para que hiciese de traductor. En Kamabai se habla Limba y los sacerdotes predican en Inglés. El traductor oficial no pudo asistir a la misa, y su sustituto era un chico muy diestro con la palabra que lo hizo perfectamente y con mucha soltura.




       En toda la eucaristía se sucedieron numerosos cantos, entonados por un chico y una chica solistas, respondidos por el coro y acompañados por una cabasa y dos jembé.  En la medida que podamos, pensamos quedar con el coro y aprender algún canto para la próxima ocasión.  Otro momento emotivo fue el de la paz, en el que todo el pueblo se levantó bailando con el deseo de dar la paz a todos los que allí estabamos. La mayoría de ellos se acercaron a nosotros y muy amablemente nos tendieron la mano, incluida una ancianita de unos 60 años que venía medio bailando y nos dio la mano como un auténtico rapero mientras reía sin parar. Nosotros, estupefactos no fuimos capaces de movernos del sitio, como buenos y recios castellanos que somos.  Después de la paz, vino el momento de la limosna. Una niña y un niño, se colocaron frente al altar portando una cesta , recogiendo y distinguiendo la contribución para los hombres y mujeres. Mami Queen, esperó a que todo el mundo terminara para mostrar su llamativo traje amarillo y hacer como si daba limosna cuando en realidad, no echó nada a la cesta.  Al término de la misa, Jose Luis, nos presentó a la comunidad y nosotros, les dimos las gracias por su acogida. Ellos como respuesta, entonaron un bonito canto de bienvenida.
          A la vuelta hacia casa, nos montamos en el Toyota con un montón de niños. A penas cabíamos, se  subieron a nuestras piernas y nos empezaron a abrazar, mientras todos botábamos al son de los baches que pasaban por debajo de nosotros.

          Los domingos, como bien dice Juan Jesús hay "bufet libre" es decir, no se cocina y cada uno come lo que pilla. Nosotros nos ofrecimos a cocinar . El menú inicial era arroz y croquetas. Después de pensar como hacer las croquetas sin jamón, bacon.. ¡quién se podía imaginar que no íbamos a tener pan rallado! Para colmo, vimos que la bechamel no cuajaba, por los que nos tocó discurrir un poco más y decidimos sustituir este plato por una suculenta ensalada a base de patata cocida. 

           Por la tarde, Marco, Juan Jesús , Juanan y yo nos fuimos a coger hojas para que comieran las cabras.  Paramos en mitad de la selva, a cogerlas, cuando aparecieron un grupo de mujeres, estilo mujeres desesperadas, versión Sierra Leona, que amablemente  se ofrecieron a ayudarnos. Lo que realmente querían era que las llevásemos a cada una a su casa. Una de las mujeres se quiso subir encima de Juanan en el asiento del copiloto. El resto se subió al maletero de la toyota del carro. En la parte de atrás del coche íbamos Marco, dos mujeres, un bebé  y yo. Tuve la suerte de que me dejaron al bebé. El cual, no se asustó , como suelen hacer cuando ven a un blanco. Me miró y pronto se quedó dormido en mi pecho. Cuando se asustaba por los baches, me cogía fuerte de la tira del sombrero. Era huérfana y se llama Sally.

      Al llegar a casa, Marco y Juan Jesús, descargaron las ramas y se dieron cuenta de que a una de las mujeres, le había entrado un apretón y sin dudarlo nos dejó un "regalito".  El día acabó un telefilm de serie b, siendo muy benévolos, donde un psicópata feo, orejudo y medio tonto, se enamoraba de un pivón con el que lo tenía muy pero que muy chungo.  Lo mejor fueron  Marco y sus comentarios que nos hicieron reír a todos.

      Ha pasado una semana. El balance es más positivo de lo que podíamos imaginar. ¿Qué nos deparará la próxima?


Sunday, July 17, 2011

Día 16. Viviendo en libertad

      Demasiado zurracapote, pensé al levantarme.  La primera mitad de la noche la había pasado soñando con una especie de borrachera febril, seguramente por la herida que tenía en el labio.  No recuerdo el sueño, solo que me molestaba todo, la mosquitera, la almohada, la temperatura.  No descansé y era evidente cuando tuve que levantarme.  Aún así, como suelo hacer en estas ocasiones, dejé de meditar y me incorporé en un movimiento espasmótico similar a cuando te quitas un esparadrapo.  Sabes que duele pero si lo haces rápido, duele menos.  Ale, ya estaba todo pispireta cantando y aseándose.

       Es curioso pero el hecho intencionado de venir sin móvil y sin reloj te hace perder la noción del tiempo.  Te das cuenta que en nuestras vidas cotidianas vivimos bajo la tutela del tic-tac.  Cumplimos los tiempos como bien nos enseñan desde pequeños.  Ahora, nos sentimos entre medio perdidos y desconcertados.  Creo que es falta de conocimiento sobre la verdadera libertad.  Esa utópica que no depende del señor reloj.  No sé, puede que sean florituras dignas de una  resaca en toda regla, pero lo que es cierto y palpable es que el ritmo de vida aquí es diferente.  No vale la pena hacer muchas cosas, hay que terminar las que empieces.  En caso contrario, nadie lo hará por ti y habrás malgastado un tiempo y una energía que se pierde por si sola, constantemente, a través del sudor de la piel.

       Ale se fue con Balu una quinciañera aspirante a informática a dar un paseo.  Esta labor es muy importante, porque la gente aquí es incomprendida, nadie cuida de nadie.  Solo los misioneros y voluntarios.  Fueron hasta su casa.  En España sería una chavola en la cual viven 12 personas.  Mientras, Marco y yo, íbamos al invernadero a ver unas setas que salen allí.  En el camino vimos un hermoso camaleón con el que estuvimos juguetando.  Adama nos contó que si se cruza un camaleón es signo de buena suerte.  Marco y yo sonreímos mientras dejábamos el camaleón en el suelo y veíamos como cambiaba de color según se metía en la espesura.

        Apareció Ángel, un español de mediana edad, con los pelos alborotados y medio canosos al igual que su espesa y larga barba.  Su rostro era el de un hombre curtido bajo la luz del sol y el viento.  Parecía un marinero recién llegado a puerto.  Trabaja para una subcontrata de Africa Minerals como mecánico.  Vino para 10 semanas y se va el 26.  Estaba sentado hablando con Marco en la salita de la casa de huéspedes.  Contaba como había tenido que llevar a su assitance, es decir, la persona que le ayuda en todo, al Holy Spirits de urgencia ya que llevaba una semana sin ir a trabajar.  Cuando fueron a su casa a verla, estaba medio muerta sangrando por la vagina.  En el hospital lo primero que preguntaron fue quién iba a pagar, después le comunicaron que tenía un mioma enorme que había que extraer.  Cuando te hospitalizan pagas por lo que van a curar y además la comida y la ropa corren a cargo del paciente.  Cada frase que decía cada vez le costaba más.  De pronto echó a llorar, pero ninguna  lágrima cayó.  "Esto es muy duro" repetía con los dedos cerrando sus ojos.  Ale, Marco y yo le mirábamos con las tripas cruzadas.  Marco siempre amable intentó consolarle y Ángel duro aunque humano volvió a la normalidad a terminar su relato.  Todo esto en 10 segundos.  Las emociones son así, tan intensas como breves.

        Le pregunté por su trabajo, intentando cambiar el tema.  Su respuesta fue igual de sorprendente.  Resulta que Africa Minerals extrae hierro de la montaña Tonkolili para, parece ser, China.  Los chinos para ello están construyendo el único ferrocarril del país.  De la montaña al puerto.  Llenan miles de contenedores y se los llevan sin procesar a China.  Si, si, repito.  No se llevan el hierro, se llevan todo.  El expolio continua pensé, pero esta vez delante de mis ojos.  Ángel hacía pausas en su discurso intentando que las emociones no pudieran a su fortaleza.  Aún así, de vez en cuando hacía amagos de llanto, especialmente cuando nos contó la historia de un niño con síndrome de down que ve todos los días cuando va al trabajo.  Imagínesen, como puede estar un hombre con down en Sierra Leona, ahora imagínense como lo cuenta un hombre con un hijo en esa misma situación y que no ve desde hace meses.

       En ese momento entró Marco, que había salido a por agua, con una cara sobresaltada.  Acababa de llegar una niña de unos 8 años con un golpe en la frente.  Nos dijo que se había caído de una moto hace unos 4 días.  La herida era un corte triangular de unos 2 centrímetros de arista justo en cima de la ceja derecha.  La piel estaba secándose y no cubría toda la superficie por lo que la carne blanca resalta sobre su negra piel. Nunca habían limpiado esa herida, era evidente.  Alegría, cogío unos guantes de látex y una gasa mientras yo iba al botiquín a por agua oxigenada y unos puntos de sutura.  Limpiamos la herida lo mejor que supimos, le pusimos una gasa con esparadrapo y la dimos paracetamol.  No encontré los puntos de sutura que yo mismo había colocado hace un día...  Tampoco hubiera sabido ponerlos, pero es indudable que si viviera aquí aprendería.  No por gusto, por necesidad como todo lo que ocurre en estas tierras.




      Antes de cenar, Marco quería enseñarnos un poblado musulmán.  Nos fuimos en moto, unas yamaha de 125 cc de campo.  De adolescente había conducido la NSR de Ricardo, nada más.  No obstante, no teníamos miedo y Ale se montó tan pronto como lo hice yo.  En el viaje con el viento dándonos en la cara yendo por un caminito en mitad de la selva, volvimos a experimientar esa sensación de libertad que contaba antes, esa libertad que no habíamos sentido hasta ahora.

   





          El día terminó en un mezcla de sobremesa y mesa de trabajo.  Contábamos historias, mientras intentábamos planificar y mejorar los proyectos puestos en marcha así como hacer realidad las ideas que nos iban surgiendo.  Nos fuimos a la cama y pensé voy a recuperar el sueño perdido.  Me equivoqué, Ale y yo continuamos la charla mientras hacíamos sombra chinescas con una linterna en la mosquitera.  Estuvimos un buen rato soñando, hasta que caímos dormidos.

Saturday, July 16, 2011

Día 15: No chingaderas today!

            Los días van pasando. A diferencia de mañanas anteriores, nos hemos despertado sobre las 7 y media. Una cabra, cuyo nombre es Mami Queen, balaba sin cesar. Un gallo la acompañaba al son y con esta algarabía, era muy dificil dormir.

Marco, amablemente limpió ayer la casa de los voluntarios. Hoy, nos tocaba a nosotros hacer esta misión. Dora, nos pidió que si podía ayudarnos en este cometido, a lo que ambos, respondimos afirmativamente. Juanan, limpió el baño, Dora fregaba y yo, barría. En un periquete, habíamos terminado de limpiar.  Poco después, apareció Yamasa, quién se escondió y vaciló a Juanan. Al tiempo, bajó Granpa, con su ordenador y estuvimos viendo y planificando las acciones a cometer respecto a los apadrinamientos. Nos dimos cuenta de la dificil y exhaustiva labor que requiere el organizar y realizar un seguimiento de cada uno de los apadrinados.

Yamasa, nos dijo que se marchaba a comer, y presurosa por ver a su familia, se fue.  Tras su marcha, los tres, tuvimos una emotiva charla sobre los proyectos a realizar aquí  y las numerosas dificultades para realizarlos. Bajo la apariencia dura de este pequeño gran hombre, se esconde un alma muy humana.

Poco después, Juanan, se puso de nuevo con la reparación de los ordenadores y yo me marché a la cocina con Juanje. Manuel, se fue a prender el horno para preparar una gran barracuda, acompañada con cebolla y patata.  Como os podréis imaginar, la comida fue de nuevo espectacular. La barracuda, tiene la textura de la merluza, pero de un tamaño descomunal.

Metimos todos los datos del botiquín en un archivo excel y quemamos los últimos restos. Destacar aquí, que una vez más, hubo “fuegos artificiales”. Mientras Wilson y Juanan se preparaban para echar el famoso soltrin, estalló un biberón que impactó a Juanan en sus gruesos morros, que aquí , a juzgar por lo que vemos, no lo son tanto. Una pequeña herida, un gran susto y poco más.

Mañana empezaremos con Wilson lecciones de Español, ya que quiere estar listo para cuando venga Rafael, un agustino recoleto, a enseñarle la técnica de soldar. Por su parte, el nos enseñará Limba. Creemos, que a poco, él acabará hablando antes Español que nosotros Limba.

Granpa, nos llevó a dar clases de conducción a Juanje en el toyota café. Empezamos 4 nuestro viaje, y acabamos 12 personas montadas en el coche. Fuimos a trancas y barrancas hasta la aldea de Wilson. Acabamos en la siguiente aldea, Bumbamkakendeka, donde dejamos a dos trabajadores más, los cuales, nos mostraron su poblado muy orgullosos, portando las gafas de sol que les habíamos regalado.  Lo que hemos vivido esta tarde es indescriptible. Decenas de niños, salían por todos lados, dándonos la mano.



A Juanan rápidamente le cogió de la mano un niño, con el pelo trenzado y gran sonrisa, que no le dejaba ni a sol ni a sombra. A este, se le sumaron otros tres niños más y vio como cocinaban una rata del tamaño de un gato.  Yamasa sacó mil leones, e instó a los niños a hacer un concurso improvisado de baile a ver quién lo hacía mejor y se ganaba ese premio. Todos empezaron a cantarle una canción a Granpa e hicieron un corro. Salieron dos muchachos a bailar, con un ritmo endiablado. Al final, el más mayor de ellos dos, se llevo el ansiado billete.  Por mi parte, he hecho dos amigos. Se llaman Babai y Mosa, un niño de unos doce años que en krio me dijo: “is it possible to go out with you?”  Sin comentarios...

Al llegar, Juan nos esperaba en la cocina haciendo unas tortillas de patata y barracuda. Granpa, había hecho zurracapote para celebrar la llegada de Yamasa, la cual estaba invitada a cenar. Granpa, no pudo llevar a Yamasa a casa, ya que el zurracapote se le subió a la cabeza. Juanan y Marco acompañaron a Yamasa a su casa. Vinieron contando que Juanan había visto un cangrejo gigante, o en su defecto, un armadillo, que finalmente era una cesta de mimbre que había en la carretera.
Menos mal, que aquí no hacen soplar, que si no, suben al guardia en globo, según palabras de Granpa.

Ahora semi borrachos, nos vamos a la mosquitera, a descansar. Que duerman bien y sueñen mejor.