Wednesday, July 20, 2011

Día 18. Un mismo hecho en dos mundos diferentes.

         José Luis me preguntó si podía llevar cemento a sus trabajadores.  La pregunta llevaba implícita varios significados.  Por un lado, era claro que Granpa estaba hasta arriba de trabajo, por otro la confianza en mí para desempeñar dicha tarea.  Pregunté a Ale que iba a hacer y me respondió que estaría con Dora y Juanje atareada toda la mañana.  Me monté en la pick up café y salí del compound en busca del cemento.

          Pablo era mi jefe en Madrid.  Es un chico de mi edad, ambicioso e inteligente el cual me entrevistó en el proceso de selección de mi actual trabajo.  El me dijo que buscaban un perfil pro-activo.  “Perfil pro-activo”, curiosa palabra destinada para candidatos a importantes multinacionales.  Aquí no hay multinacionales, bueno, haberlas “ailas”, pero existen en la distancia que separa al primer mundo de este.  Yo conducía la Toyota cuando un grupo de nativos hacía señas para que fuera allí.  Después de un par de maniobras bien dirigidas por el que parecía su líder, bajé del coche y me presenté.  Todos ellos, me miraban extrañados preguntándose qué hacía yo acá.  Me dijeron sus nombres mientras comenzaban a llenar el coche de sacos de cemento.  Cada saca de cemento pesa 50 kg, y como si de una pluma se tratara, se lo ponían en la cabeza y lo descargaban en el coche.  En un periquete, el maletero del Toyota estaba “cimentado”.  Musha, el capataz, ordenó a tres chavales que se montaran en el coche para guiarme hasta la obra. Así lo hicieron y en seguida aparecieron todos los demás.  Volvieron a repetir la operación para descargar el coche.  Me vi como un blanquito viendo a una pandilla de negros trabajar, y por dentro, me crujían las tripas.  Así que me dispuse a descargar cemento con ellos.  En cuanto me vieron, aceleraron el ritmo y a pesar de que pedía un saco, no me dieron ninguno.  Pensé que podía sentarles mal el hecho de que yo quisiera ayudarles, así que no lo dí mucha importancia.  Entonces Musha, me pidió si podía llevar a tres chicos a por agua.  "OK", respondí.  Montamos y me llevaron a la poza de un río.  Después de limpiar, excrementos posiblemente humanos, uno de ellos empezó a llenar cubos y pasarlo a la cadena humana que habían formado.  Viendo que faltaban eslabones para que fuera efectiva, me puse en medio a lo que replicaron “no, no”.  Yo dije, “así es más rápido”.  Empezamos a cargar un gran barreño. Como salidos de la nada, un grupo de chiquillos y jóvenes rodeaban  el coche y con cara de asombro veían como ayudaba a cargar.  Repetimos la operación 4 veces.  En ese tiempo fui cogiendo confianza con mis compañeros.  El más próximo a mí, Apu, de pronto paró, sacó un Nokia de los antiguos de su bolsillo y de dijo: "Mira, mira".  Miré y ponía, "Kopoh Kamora".  Me quedé extrañado y el miré.  El me dijo, "ese es mi nombre, no Apu".  Los demás reían y yo callaba medio avergonzado por la situación.

            Al llegar con el último barreño, ya estaban terminando de hacer la zanja que delimitaba los cimientos de una escuela que la misión quiere hacer.  La zanja se hizo a pico y pala.  Sin guantes.  Mientras nivelaban, otros hacían la mezcla del cemento, ya saben, cemento, arena, piedra y agua.  El cemento de los sacos, la arena excavada, el agua sacada del río a cubos y la piedra… la piedra la estaban elaborando a martillazos de unos pedrotes que previamente habían extraído de la tierra.  Una vez todos los elementos estaban preparados, un hombre empezó a hacer el cemento con una pala meneando esa mixtura como si fuera leche con cola-cao, mientras llenaba de dos paletadas unos canastos de goma.  Una fila de trabajadores iba cogiendo los canastos y los vertían en la zanja.  Otro, con una paleta, distribuía el cemento al nivel antes preparado.  Fernando me vino a la cabeza, ¿qué haría él en aquella situación,  viendo una fila de gente con canastos de piedra en la cabeza, pasando encima de otros sin ninguna medida de seguridad, mientras otros rellenaban una zanja de unos 15 metros de largo por 70 cm de alto? ¿Qué podía hacer yo?  Me puse a hablar con el capataz sobre cuanto ganaban, cómo vivían, cómo trabajaban… y me contestaban con preguntas del tipo, ¿en España tenéis máquinas?  o ¿cuánto costaba el viaje a España?  Yo les comenté que sí, que trabajábamos con máquinas.  Pero que no se dejaran engañar.  Les dije que si encontraban trabajo en España podían pensar en ir, pero ir sin trabajo significaba vivir peor que aquí, donde al menos están con sus familias.  Me dijeron que ellos, cobraban por 8 horas 7000 leones, es decir 1,5 €/día por picar piedra, cargar cemento, hacer zanjas a pico y pala comiendo una vez al día arroz y durmiendo en el suelo de su bafa.  Eso es tener suerte en Sierra Leona ya que otros muchos ni siquiera tienen eso.  Entonces, me acordé de la “pro-actividad” y de la expresión “trabajar con un negro”.  Pensé en su paralelismo.  ¿podrá un negrito de Sierra Leona ser pro-activo alguna vez? ¿no lo son ya?  ¿podría trabajar uno de estos en una compañía como la mía?  Decidí que no, que no son pro-activos.  Para ser pro-activo, tienes que vivir con luz, agua, tener un coche o dos, un piso y aspiraciones a otro mayor y un sueldo por lo menos 1000 veces superior al de Musha.  Si no tienes eso, a lo más que puedes aspirar es a trabajar como un negro, expresión que es tan real como dolorosa. Pregunté a Musha si les importaba que trabajara con ellos y como ellos un par de días.  Me dijeron que no, así que con eso, volví al compound, cuatro horas después y eso que solo iba a llevar cemento.

2 comments:

  1. Gracias por la mención, aunque hubiera preferido guapo y simpático...
    Seguid escribiendo, aunque mejor que lo haga Ale que lo describe mejor -))
    Grande vuestra experiencia dais mucha envidia!
    Un fuerte abrazo,

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  2. Gracias por tu comentario. No hemos podido responderte hasta que hemos llegado a España porque el blog no nos dejaba.

    Por cierto, lo de guapo quería ponerlo pero Juanan no me dejo ;). Qué sepas que me vas tener que pagar algo porque algún mail de los que manda Juanan, lo tengo que re-redactar para que no sea tan incendario...

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