Monday, July 25, 2011

Día 23: Hay una carta para ti

"Cuando era pequeña, me gustaba escribir cartas. No era un mero ejercicio de redacción, sino que en mi inocencia, me hacía ilusión pensar en la reacción de sorpresa que tendría la otra persona al recibirla. Días después,  bajaba al portal y miraba en el buzón, para ver si recibía alguna contestación, y en muchas ocasiones,  me subía a casa con las manos vacías, con la inquietud de porqué no recibía respuesta.


Las personas que apadrinan a un niño sienten una inquietud similar a la mía, y muchos de ellos esperan una carta con el ánimo de saber algo de ellos.  A día de hoy, llevamos recogidas alrededor de 150 cartas con este fin. Lo curioso de esta situación, es que la respuesta que van y quieren recibir estos niños, no va a ser otra carta. Será, en el mejor de los casos, el dinero suficiente para la escolarización del próximo año. Destacar que muchas de las cartas que tenemos pertenecen a chicos sin apadrinar, por lo que su futuro escolar del próximo año es incierto o nulo. Los apadrinados tienen edades de entre los 3 y los 15 años. El peso de ellos, se encuentra en las edades más bajas. Estos muchachos, no saben escribir ni dibujar. No tienen ni bolígrafo ni papel, así que sus padres, analfabetos, se ven forzados a pagar unos 1000 leones, a un escriba para que realice dicho trabajo y consecuentemente satisfacer a los padrinos. Mil leones suponen aproximadamente una hora y media de trabajo, lo cual no parece mucho. El problema es que la unidad familiar la constituyen de unas 12 a 15 personas. De las cuales, una o ninguna tienen trabajo remunerado.

Por otro lado, conseguir 150 cartas supone, el trabajo de tres personas durante una semana. Para algunos niños, supone desplazarse 15 ó 20 Km andando para darnos la misiva. Con todo ello estamos consiguiendo el 20 % de las cartas de los apadrinados y un montón enorme de cartas de niños que no tienen padrino por lo que tampoco recibirán la recompensa a los 1000 leones de su inversión. Puede parecer que el 80 % que no entregan cartas lo hacen por desidia. Sin embargo, la realidad es más trágica. Muchos están trabajando en el campo, otros visitando a sus familiares en otras ciudades y la mayoría, como es el caso de Abdulai, no pueden pagar los 1000 leones que el profesor les pide para poder obtener sus notas, consecuentemente no sabe si promociona de curso o no y como se pueden imaginar, si no puede pagar este soborno, no puede pagar a un escriba.

Cuando analizo la situación desde aquí, me pregunto qué sentido tiene pedir que un niño de Sierra Leona te escriba una carta. ¿Merece realmente la pena? Ale y yo llevamos debatiendo sobre ello desde hace días. Mi parte racional aboga a que lo importante es realizar un acto de caridad sin esperar nada a cambio. Ale por otro lado, estando de acuerdo conmigo, opina que además hay que tratar de corresponder la parte  emocional del individuo que es lo que mueve a los padrinos a continuar con esta labor. 

Abrimos aquí el debate al público a ver que opina al respecto. Con vuestras opiniones, intentaremos adaptar y mejorar la relación actual padrino-apadrinado. Si queréis opinar, sólo tenéis que pinchar en comentarios y dejar vuestra opinión. Aquí os lo agradecerán.

2 comments:

  1. HOla chicos, estupendisimo vuestro blog, y muy de agradecer que lo escribais, así se van completando las impresiones con las diferentes visiones que teneis los voluntarios que acudís a la misión.
    Ahora mi opinión sobre las cartas, yo no necesito que ningún apadrinado envié una carta, necesito que esos 1000 leones queden en sus manos, que les sirva a ellos, que para eso se los envío. Ojalá que al cabo de los años hayan logrado una educación que les permita escribir ellos mismos las cartas, que es el fin último del apadrinamiento.
    De nuevo Gracias por vuestro tiempo en la misión y por este magnífico Blog

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  2. Muchas gracias por tu opinión. No hemos podido contestarte antes porque no nos dejaba el blog... hasta que no hemos llegado a España no hemos podido.

    José Luis nos ha hablado de ti y esperamos que podamos conocerte un día para charlar sobre esta experiencia.

    Agradecerte, finalmente, tu interés por nuestro blog y por tu labor como padrina en Sierra Leona.

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